Hace escasos días estuve leyendo en El País un artículo donde contaba como Islandia había disminuido el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas entre los jóvenes. El país ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto al estilo de vida saludable de sus adolescentes. Solo el 5% de los adolescentes habían cogido una borrachera en el mes anterior, frente al 42% de hace 20 años, y solo el 3% son fumadores diarios, frente al 23% de 1998.

La gran mayoría de adolescentes y jóvenes piensan que el consumo alcohol u otras drogas y la diversión se encuentran relacionados. El alcohol siempre ha ocupado un papel como alternativa de ocio en nuestro país, propiciada por la cultura de bar, y muchos de ellos no piensan en los auténticos riesgos cuando se consumen esa u otras sustancias, y los diferentes estudios que se han hecho lo confirman.

Volviendo al artículo al que hacía referencia al principio, Islandia ha conseguido disminuir de forma tan notoria dichos consumos de una forma muy sencilla: ofreciendo alternativas de ocio saludable. Se han construido pistas de atletismo, bádminton, pimpón, piscinas con calefacción o campos de fútbol. Aunque las artes tienen su espacio, con el ofrecimiento de clases extraescolares de música, danza u otros tipos de arte, y todo esto para que los jóvenes agoten sus momentos de aburrimiento realizando actividades que les gustan de una forma sana. Tenemos la solución tan cerca, que parece que no queremos verla.

¿Por qué no organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, en que la gente se coloque con la química de su cerebro –porque me parece evidente que la gente quiere cambiar su estado de conciencia– sin los efectos perjudiciales de las drogas? (Harvey Milkman, catedrático de Psicología en EEUU)

Como medida para reducir prácticas como el botellón, donde a menudo se consumen otras drogas, muchos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas en nuestro país han puesto en marcha desde hace tiempo programas de actividades de ocio alternativas o de prevención. Hace poco leí sobre una iniciativa de la Xunta de Galicia destinada a menores donde se informa a los jóvenes de las características y los riesgos de las sustancias que consumen. En Madrid desde hace bastantes años se celebra ‘La Noche más Joven’, el programa de ocio alternativo del Ayuntamiento.

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