La pena de telediario se ha establecido en la sociedad como una lacra que nuestra democracia no se puede permitir.

Hoy comienza una nueva semana, y la que dejamos atrás ha sido complicada en lo político, en lo judicial y en el plano periodístico. Todo causado por una polémica sentencia al caso de ‘La manada’. Sólo 9 años de prisión para 5 hombres que, digamos, que actuaron de manera impropia con una mujer durante la celebración de los San Fermines.

Toda ésta polémica me hace plantearme una realidad que está patente en los medios de comunicación con las causas judiciales.

Cada día es más evidente que la opinión de los principales opinares prevalece sobre las leyes.

Con normalidad, los programas de radio y de televisión, y las principales cabeceras inyectan en la opinión de los ciudadanos la idea del mal criterio de los jueces magistrados que aplican los códigos que entre todos nos hemos impuesto.

Cada vez que sale un delincuente – y especialmente los políticos – que ha de ser juzgado por sus deplorables actos, se impone la pena en las redacciones de los medios de comunicación, que desgraciadamente actúan con bastante más rapidez que la judicatura.

Pero la desgracia real de nuestra democracia es que la costumbre instalada en nuestra sociedad de provocar el ‘encabronamiento’ generalizado, hace que cuando el juez aplica el criterio adecuado todo parezca poco.

La sentencia, cuestionable en su fondo, desacredita la versión de la victima, al considerar uno de los miembros del tribunal que deben ser absueltos.

Por supuesto, repudio la violencia que ejercieron estos 5 chicos en ese fatal acontecimiento. Pero si que considero que la ‘pena de telediario’ se apodera de casos mediáticos como es el caso y que impide el normal desarrollo de la actividad judicial.

Debemos considerar la desaprobada práctica de algunos periodistas que más que informar dedican su rutina a menoscabar el honor de algunos juristas y, sobre todo, de infundir un odio incontrolable en la sociedad.

Esto es una señal de la calidad democrática que existe en este país. Y no son pocos los casos que juzgados como culpables en tertulias, han resultado absueltos por los verdaderos magistrados.

Debemos acabar con la ‘pena de telediario’ y dejar que las leyes la apliquen los jueces, como los jueces dejan que sean los periodistas los que elijan el orden de la escaleta.

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