Este año 2020 ha sido testigo de la cancelación de un gran número de eventos. Algunos han podido introducir normas a sus asistentes en cuanto a separación y mascarillas. Otros han podido seguirse vía online o incluso combinarlo con formato presencial. El Orgullo LGTB no ha sido una excepción y es posible que nos ayude a reflexionar sobre la forma en que lo conmemoramos como miembros que somos de una comunidad global.

Ya lo decía Mónica Naranjo en ese himno que es «Entender el Amor»: «Sólo con música y gente/sube de tono el ambiente».  Este tema fue incluido en «Palabra de mujer» hace 23 años y siempre había acertado. Tengo casi la misma edad que ese disco y contrariando a esta diva de la canción, este año no habrá música en discotecas y entre la gente tiene que haber distancias. Lejos de no hacer nada, acostumbrados a luchar, no nos hemos dejado hundir por los acontecimientos.  Los eventos se han trasladado a formato online, teniendo los miradas de todos pendientes de la pantalla, intentando no derrumbarse recordando tiempos pasados. Incluso se ha podido mantener el colofón final en forma de manifestación online, con la posibilidad de acudir de forma anónima o de unirte a una asociación LGTB. Cualquier excusa vale para interactuar y juntarse en tiempos del Covid sin perder de vista la reivindicación.

Durante muchos años, los eventos con más gente durante el orgullo han sido los celebrados en locales de noche o plazas. Recuerdo haber acudido a varios que acababan a altas horas de la madrugada y te ibas al piso con el cuerpo dolorido de tanto bailar. Había un ambiente seguro para que las personas LGTB se pudieran relacionar entre sí y pasar un buen rato. Sin embargo, muchos han acabado viendo el Orgullo como una fiesta cuando Stonewall fue un clamor de hartazgo contra la LGTBfobia  sistémica. Se lanzó un ladrillo que sirvió para cimentar una sociedad mejor, que no se nos olvide.

No quiero que se interprete que estoy en contra de clubes LGTB que tienen su papel y su importancia. Yo misma he gastado suela de zapato en esas pistas y me encantaría volver. Sin embargo, el espectro de negocios y escena artística LGTB es más amplio que ahora  sobrevive como pueden. Quizá es hora de ayudarles para ir más allá de lo superficial, recuperar la memoria histórica LGTB española y mundial para mejorar. Muchos se han dejado la vida para que hoy tengamos derechos que nos parecen inamovibles aunque hoy se encuentren amenazados por la ultraderecha. Los derechos se conquistan, se disfrutan y se defienden como decía Pedro Zerolo.

Sería bueno pasar por la Librería Berkana para adquirir un libro o acudir alguna presentación de escritores LGTB. Si de camino o a la vuelta puedes parar a pedir un café en alguna cafetería de Chueca, sería estupendo. Si ves alguna tienda LGTB de cualquier otra cosa en cualquier parte, entra y muestra interés. Queremos una comunidad viva, con negocios abiertos y con un consumo consciente.

Tenemos artistas alternativos que se declaran abiertamente LGTB, sería hora de prestarles atención. Entre muchos, hoy destacaría a Monterrosa y a Víctor Algora. Esta cuarentena ha finalizado con nuevos trabajos de Monterrosa como «Última conexión» y «Música Ligera», pasando por una versión de «Resistiré». Víctor Algora no se queda atrás, continúa presentando el disco «Un extraño entre las rosas» que esta semana no ha parado de recibir buenas críticas por el videoclip de «Chicos Transparentes» y la versión de «Decoración» del grupo Ellos.

No puedo asegurar si los cambios que nos ha traído el Covid han venido para quedarse, pero hoy la reivindicación es más importante que nunca. No dudes en ayudar a crear un Orgullo mejor y más responsable con la comunidad y sus organizaciones. Por eso, la reforma más importante es volver a los orígenes a base de informarnos. Este cambio tiene que quedarse, tenemos que unirnos para no dejar atrás a nadie. Esta el mayor muestra de amor que podemos hacer actualmente.

Dar sentido a esta ilusión me llevará la vida pero ahora vivo de verdad. Monterrosa- Flores en el Jardín

Víctor Algora:

 

Monterrosa

 

 

Mónica Naranjo

 

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