En pocos años se ha avanzado mucho en materia LGTB, más rápido incluso que países vecinos paradigma de libertades. Se ha pasado de ser perseguidos y encarcelados al amparo de leyes sobre peligrosidad social a casarse y tener familia. Esto no ha venido de la nada ni ha surgido de la noche a la mañana; es resultado de un activismo de trincheras que buscaban revolver unas bases conservadoras y represoras que sostenían la sociedad. Evidentemente, este activismo ha ido evolucionando conforme se avanzaba en un sistema mejor. La mejora costó, no es sencillo y a pesar de que los cimientos puedan ser estupendos, el resto del edificio debe ser funcional. No sólo basta con dejar que se casen o tolerar su mera existencia como la de cualquier otra pareja. Los derechos civiles muestran una mejoría en salud no suficiente para darle el alta.

Este tipo de medidas ayudan a cambiar la vida de muchas personas, sintiendo un alivio interno. En cambio, otras personas escudándose en la tradición religiosa básicamente, se posicionan en contra. Montan multitudinarias manifestaciones, mostrándose como personas discriminadas. Esto mismo pasó en el año 2004, con la legalización del matrimonio igualitario junto a otros avances legales. Aquí se muestra la amenaza que sienten las mayorías si una minoría alcanza un derecho que antes era propiedad exclusiva de la mayoría (privilegio heterosexual lo llaman). Ahora son menos, aunque mejor organizados y dotados de medios. No saben qué es realmente ser discriminados por razón de orientación sexual, les falta empatía.

Las asociaciones LGTB colaboran con la Administración, cambiaron su relación anterior. Han ido buscando nuevas fórmulas para estar en una situación más igualitaria. Es un proceso desigual debido a la organización territorial y las competencias, siendo la Comunidad de Madrid y Cataluña pioneras. Eso sí, con diferente resultado según región. Otras están en fase de tramitación, en borrador o no entran en los planes. Es legislación que avanza en materia de salud, educación, no discriminación y sanciones administrativas.

A su tramitación y puesta en marcha le ha seguido la leyenda negra, con sus detractores manifestándose de las formas más pintorescas (tierra y aire). Se extendieron rumores sobre enseñanza de sexo anal/tribadismo en las aulas, a cambiar de sexo a los niños, a cerrar negocios y medios de comunicación… Toda una operación a gran escala orquestada por el perverso lobby LGTB que viene a robar los hijos de los demás. Inverosímil de principio a fin. De esto ni siquiera se ha librado la estatal, presentada por Unidos Podemos acompañados de colectivos LGTB.

A través de esta ley se van a vencer diversos obstáculos en el ámbito de salud, especialmente para transexuales: tratamientos, menores, cambios en el trato con el personal sanitario y asegurar la des patologización de la transexualidad. Muchos de esos puntos son discutibles, destacando lo relativo a menores, donde creo que debería primar la madurez y comprensión del menor. Situación que no es nueva en la legalidad sanitaria. A parte de esto, se amplía la asistencia en técnicas reproductivas a lesbianas, mujeres bisexuales y personas solteras.

La educación, asignatura pendiente, tampoco se queda atrás. Se va a dar  formación tanto a alumnos como a profesores en temática LGTB, con el objetivo de sensibilizar en esta realidad. A esto se le une la televisión pública, que incluirá en su parrilla temática LGTB de acorde a cada edad y franja horaria. Hay cosas muy bien hechas, imposible nombrarlas todas que han costado el trabajo de mucha gente. En otras puede haber un legítimo debate, aunque algunos les falta respeto. Sin embargo, hay partes donde urge una reforma.

Me refiero a la parte sancionadora, en la ley se marca que se actuara conforme a las sanciones explicadas siempre que no se incurra en ilícitos penales o administrativos. Según mis conocimientos, hay riesgo a que resulte inoperativa gran parte de las veces. Además, esas sanciones corren a cargo de la Agencia Estatal contra la discriminación LGTB, cuyo/a presidente/a será elegido/a por mayoría cualificada de las Cortes. Este/a elegirá a sus asesores, cuantos se necesiten que se unirán a un gran grupo de representantes. Este es un organismo político, que podría resultar peligroso conforme a seguridad jurídica. Aquí entra el derecho a la libertad de expresión; que conste que me parece una concepción distorsionada el uso de esta para difundir odio. Este punto ha alimentado el discurso LGTBfóbo, añado que es el punto más ideológico.

Para finalizar, remarco que es un gran paso hacia la igualdad. España ha  cambiado mucho siendo esta ley la mejor forma de comprobarlo. En el futuro, todo se podrá mejorar. Derechos LGTB siempre, no son algo para reivindicar exclusivamente durante el Orgullo.

 

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