Sígueme y te sigo

Actualmente vivimos en la era de las tecnologías. La era que tanto temía Eeistein, pues la sociedad cada vez es más controlada por las nuevas tecnologías, pero ¿Qué hay en ellas que mantiene a niños, jóvenes y no tan jóvenes expectantes en sus pantallas? Las redes sociales. Facebook, WhatsApp, Istagram, Twitter, Linkedin, Youtube y un sinfín de redes que no alcanza mi memoria a recordar.

“Temo el día en que la tecnologías sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de idiotas” – Albert Eistein

Vivimos en una sociedad dónde se nos premia por aparentar, dónde el ser más o menos querido se mide en el número de “likes” y “followers… ¿Es eso lo que nos lleva a utilizar las mentiras en las redes sociales?
Estamos ante un “me gusta”, un “Unfollow”, un “Block” de una disputa, una infidelidad o de una nueva relación afectiva.
La felicidad de una pareja se mide en el número de fotos que tienen publicadas;
“-¿Sabes si siguen juntos? – Yo creo que no ya no suben fotos de ambos.”
La verdad de una amistad se mide en el número de “post” y/o comentarios que se dedican habitualmente.

Las redes sociales llegaron para quedarse y cambiar la forma de comunicarse entre las personas. Está controlando todos los ámbitos en lo que se divide una sociedad. Lo que llegó para estar en contacto a la distancia, está provocando que nos alejemos de los que tenemos cerca.

Son pocos, actualmente, los que quedan para disfrutar de la compañía de sus amistades, pues las quedada de hora se miden en fotos y vídeos para publicar en la red social correspondiente.

Así como en las relaciones afectivas/amorosas donde cada vez se ve menos el conquistar a la «persona que te gusta» de cara, ahora es un sinfín de «likes»  y «follows» a ver quien es la persona que presta atención y si no es recíproco «Unfollow» y a otra.

El estar constantemente expuesto puede traer consecuencias negativas, por un lado la privacidad y seguridad de la persona puede verse afectada por otro lado el no llegar a los «likes» establecidos sintiendo así excluido del grupo de iguales puede desencadenar, ansiedad, baja autoestima etc. Las redes sociales no son malas, nosotros/as les hemos convertido así.

Todo consumo es bueno, siempre con moderación, cuando algo afecta al curso de nuestra vida, no es bueno.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *