Sobre Lucía Etxebarría

¡Ya está bien! ¡Dejad de una maldita vez a las personas trans! ¡SÓLO QUIEREN SER Y VIVIR TRANQUILAS!

Cada día, me decepciona más el mundo.

El otro día le tocó a Lucia Etxebarría. La ignorancia y la falta de empatía han emergido de sus entrañas, poniéndose en evidencia en sus twitts, dónde desprende una transfobia que la misma Lucía se encargaba de combatir años atrás, defendiendo que las mujeres trans son y serán mujeres siempre. Os adjuntaría algunas capturas de lo que ha posteado, pero la cobardía se ha impuesto al muro de la realidad y cuándo ha visto que la situación sobrepasaba sus previsiones de interacción en la red social del pájaro azul, se ha puesto la
cuenta privada.

Me fastidia muchísimo porque Lucía, para mi y para otra gran parte de personas, es (o, mejor dicho, era) un referente feminista actual. Mujer escritora, galardonada por su trabajo y que, además, se ha podido dar el lujo de pasearse por la pequeña pantalla para hacer verdadero show. Yo aprendo todo lo que puedo de mis referentes y puede es sano que se genere debate, pero cuando existen ideas que se anteponen a la pertinente consideración de los derechos humanos de un grupo de personas, no puedo ni debo quedarme callado; hay que cortar de raíz y pedir explicaciones.

Yo no soy trans y ni siquiera puedo imaginar ni el 1% de lo que se vive. Pero estoy informado y me intento poner en su lugar. Se, por ejemplo, que las personas trans son más vulnerables porque tienen que lidiar con muchos frentes. La inserción laboral es baja,
provocando que el porcentaje de paro sea muy elevado, prostitución y/o trata, trastornos psicológicos como la depresión agravados, además, por entornos poco favorables y, sorpresa, ¡tránsfobos!, que provocan a la larga una menor esperanza de vida. Son
discriminados en el deporte, muchas otras en el sexo y hasta en el maldito baño. Tener miedo porque vas a ir a mear… ¡y encima de un grupo de personas (mujeres) que son machacadas día si y día también! ¡Y son las que te cortan el paso!

Por otro lado, y si la cosa torna buen camino, el entorno también se tiene que adaptar. Dejar de llamar por el deadname, tratar con los pronombres adecuados… Abordar esos pequeños nuevos cambios puede llevar algún tiempo y si por accidente cometemos un error, podremos estar reabriendo viejas heridas.

Me gustaría que esto se tratara de un error de comprensión lectora por mi parte, pero creo haber entendido perfectamente lo que ha escrito. Lo que menos entiendo es que con la cantidad de evidencias científicas que hay sobre la mesa acerca de las personas trans, se
apoye en la glándula pituitaria.

Si eres hetero, bi o lesbiana y te gustan las mujeres con pene, has sido abducido (parece ser) por extraterrestres que te han inyectado la teoría queer y te han hecho una terapia de conversión mientras mirabas dibujos japoneses que provocan epilepsia. Te tienes que
reír. Ese tipo de lenguaje apoyado en el feminismo lo ensucia y lo convierte en una cosa diametralmente opuesta: pura TRANSFOBIA.

Hoy Lucía, ayer Carmen, anteayer Lidia… ¡Ya está bien! ¡Dejad de una maldita vez a las personas trans! ¡SÓLO QUIEREN SER Y VIVIR TRANQUILAS!

A priori, da la sensación de que no se llevan bien con esa idea tan sencilla y a la vez tan compleja como es la del derecho a vivir y a ser de una persona. Y yo me se de unos que tampoco dejaban a la gente vivir…

 

Autor: David Sánchez