SOS Colombia: Represión, violencia sexual, desapariciones y caos

“SOS Colombia”: Esto es lo que gritaban el día 8 de abril en las calles de España miles de colombianos. Lo que gritan las personas que se están viendo en la situación de ver su país ahogado en sangre, llantos y pérdidas diariamente. Las protestas, las cuales comenzaron de forma pacífica terminaron por tomar un rumbo mucho más oscuro. Pero, ¿Por qué? ¿Qué es lo que ha hecho que la violencia se apodere de las calles de este país?

La situación de Colombia: Pobreza y desigualdad

Debido a la reforma tributaria del presidente Iván Duque, los colombianos se vieron en la situación de manifestarse desde el día 28 de abril. Esta reforma tributaria pretendía recaudar un 2% del PIB a través de unos nuevos impuestos para poder acabar con la deuda que tiene el país. Teniendo en cuenta el gran descontento que había generado ya de por sí la pandemia, la reforma tributaria resultó ser un detonante para llevar a cabo dichas protestas.

Lo cierto es que ya con anterioridad la situación del país no era la mejor. En 2020 sufrió una caída del 6.8% del PIB, el porcentaje de desempleo a final de año era de un 15.9% y la pobreza monetaria era de un 42.5% según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística. Estos factores, fueron los que llevaron a Iván Duque a realizar una subida de impuestos. No obstante, todo esto no ha sucedido únicamente por la reforma tributaria, esta fue la gota que colmó el vaso. La desigualdad, la pobreza y la corrupción en la que el país se encontraba, eran factores que ya estaban vigentes.

Represión, desapariciones, violencia sexual y caos

Un adolescente con toda su vida por delante, asesinado a tiros tras haber pateado a un policía, sangrando en la calle mientras los manifestantes pedían aterrorizados a gritos auxilio. Una madre llorando por la muerte de su hijo y policías que continuaban disparando a personas que se encontraban desarmadas.

Este es el día a día de las protestas de Colombia, sobretodo en la ciudad de Cali, una de las ciudades donde la represión policial y militar en las calles ha sido una de las más violentas. Pero como Cali, se encuentran muchas otras ciudades como Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cartagena o Tunja.

La realidad es que el punto de inflexión fue el día 3 de mayo, día en el que los ciudadanos de la Comuna 20 de Cali organizaron un homenaje masivo en honor a los manifestantes que habían muerto tras cinco días de violentas protestas. El ambiente era pacífico, hasta que de repente escucharon el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y helicópteros. Ahí es cuando policías y militares sacaron a la luz armas semiautomáticas y fusiles. A partir de ese momento, las protestas de tornaron extremadamente peligrosas.

El argumento que usa el Gobierno de Colombia para mantener a los uniformados en las calles es que los manifestantes llevan a cabo “actos vandálicos”. No obstante, los mismos policías, son los que también llevan a cabo actos como estos, y esto se puede observar en la violencia sexual que muchas de las mujeres que han sido detenidas por ellos han tenido que sufrir.

“Si así son las marchantes, que rico echarles gases”: Esta es una frase textual que uno de los policías le hizo a una mujer durante las protestas. Las mujeres son detenidas por la fuerza pública por su seguridad, y posteriormente desaparecen. Se ven obligadas a guardar un papel con su nombre y el tipo de sangre que tienen en el bolsillo por si a caso la policía las detiene, y así, poder pasárselo a cualquier persona que tengan cerca. Es una locura, ¿cierto?

Los dieciséis días de protestas han estado repletos de autobuses quemados, camioneros bloqueando carreteras, saqueos de tiendas, incendios de comisarías… Esto, y la represión, violencia, desapariciones o la violencia sexual muestran la terrible situación de Colombia. Aunque los datos no están consolidados, según la Defensoría del Pueblo hay alrededor de 1956 casos de violencia policial, 42 personas asesinadas y alrededor de 168 desapariciones sin resolver.

Una barbarie que tiene que llegar a su fin

Unas protestas que comenzaron para poder acabar con una reforma tributaria, han terminado por tornarse en una lucha contra el Gobierno, en un país completamente paralizado que trata de mantenerse con vida.

La situación de la COVID-19 empobreció al país aún más, aumentando así el descontento social que, con la intención de aplicar una reforma tributaria, solo fue creciendo. Los hospitales se encuentran ya no solo abarrotados por el coronavirus, sino que ahora, se han sumado el número de personas que han acudido por navajazos, heridas o cosas mucho peores. Las tiendas están siendo saqueadas, dejando a miles de personas sin alimentos, y viéndose así, muchos de ellos a intentar ayudar repartiendo comida a sus vecinos.

Colombia necesita ayuda, porque esta es una barbarie que tiene que llegar a su fin. Las muertes, desapariciones, víctimas de violencia sexual, edificios ardiendo, carreteras cortadas. Todo el caos en el que se encuentra sumido el país necesita la máxima visibilidad para poder alcanzar su final.