Un Gobierno esperpéntico

Podríamos coger los espejos del Callejón del Gato que describía el gran Maestro Valle-Inclan en Luces de Bohemia para ver lo que le está sucediendo al PSOE.

A pocos días de celebrar el 40º aniversario de la Constitución nos asombra como todo ese consenso conseguido ha desaparecido en gran parte por parte de la izquierda (o no), quizás el PSOE sigue teniendo ganas de consenso, pero solo con aquellos que quieren acabar con el sistema actual y España. Llevamos días viendo como Zapatero se reúne con Otegui, se acercan presos de ETA a las cárceles vascas, se llama “presos políticos” en vez de políticos presos a los golpistas catalanes… ¿Y no será que Sánchez quiere seguir el proyecto que inició Zapatero?

No olvidemos que el movimiento separatista es un movimiento de vanguardia, lo inició ETA, continuó Ibarretxe y se tomó el testigo en Cataluña mientras que el PNV aguanta agazapado. ETA terrorista “militar” se ha disuelto, pero su proyecto político sigue más vivo que nunca, empezando por euskaldunizar Navarra. Para colmo ahora el PSOE nos sorprende dando más competencias a Navarra gobernada por Geroa Bai y con qué quiere normalizar el uso del euskera en La Rioja, donde seguro que todo el mundo habla ancestralmente el euskera batua inventado hace 50 años. El problema de ceder ante el nacionalismo o separatismo es que nunca tienen suficiente, hemos de ser conscientes de que cualquier concesión que les hagamos luego será muy difícil recuperarlo.

Todo esto por si fuera poco en un guerra civilismo injustificado que solo reabre heridas ya cerradas, unos Presupuestos Generales del Estado negociados en la cárcel con los golpistas catalanes, la subida de impuestos asfixiando aún más a la clase media, el aumento del paro y de la crispación.

El centro derecha se encuentra fragmentado aunque más fuerte que nunca, y si bien es cierto que ciudadanos no se auto considera de derechas, si tiene una parte de votantes que sí. La clave del centro derecha siempre fue unirse bajo las siglas PP, debemos tener esa altura de miras que tuvieron liberales, conservadores y humanistas cristianos en su día para hacer un bloque fuerte que gobierne España otra vez con futuro y eficiencia.

Vienen las elecciones andaluzas y a pesar de ser una comunidad gobernada por una red clientelar del socialismo desde la transición, puede ser un primer buen indicador.

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