Capítulo 6. ‘La verdad’, por Sevie Pastrana.

Contó todo lo sucedido prácticamente sin darse tiempo a respirar. Las imágenes de lo sucedido casi se sobreponían unas a otras en su mente, abrumándolo. Ni siquiera sabía si lo que estaba diciendo tenía algún sentido, o si había empezado a divagar y la policía solamente le estaba dejando expresarse porque estaba a punto de romperse en ese momento.

Narró cómo habían acabado aquella noche de risas y anécdotas, bebiendo café y observando la inmensidad de la luna junto a un pequeño lago al cual Oliver se había sumergido y al cual después les convenció para hacer lo mismo.

Estaba muy oscuro, pero el trío había conseguido encontrarse entre la penumbra de aquella madrugada. Estaban riéndose, disfrutando y aprovechando el tiempo que tenían porque la vida era corta y merecía la pena disfrutarla. Los tres se lo debían a sí mismos.

De repente un grupo de vándalos había ido a molestarles y había puesto violento con ellos, a pesar de que no estaban haciendo nada.

Primero, se habían metido con el peso de Andrea, a lo cual Oliver y Rob habían contestado exaltados por aquellos insultos hacia su amiga. Sin embargo, aquello solamente calentó la sed de violencia de unos jóvenes malcriados que aprovecharon la situación para agredirlos a ambos y a dedicarle todo tipo de groserías homófobas.

Cuando la policía llegó, el otro grupo alegó que ellos habían empezado y Oliver, impulsivamente, había soltado unos cuantos tacos cuando los oficiales les habían comunicado que tenían que tomar declaración. En ese momento, estaba detenido, y Rob y Andrea pensaba que era una situación muy injusta solamente porque su amigo no fuese blanco. Ellos dos se habían librado por su privilegio, aquello estaba claro.

Rob salió de la sala de declaraciones todavía alterado. Sabía que su amiga también iba a hacer todo lo posible por sacar de allí a Oliver. Esperaba que pronto pudiesen estar de nuevo los tres juntos.

Así fue, cuando todo estuvo solucionado, le dejaron salir de la comisaria y el trío volvió a estar completo.

Mientras paseaban por las calles de camino a casa, Oliver se giró hacia ellos con una sonrisa triste y dijo:

—Gracias por haberme defendido, chavales.

—Joder, tronco, lo dices como si se hubiera muerto alguien —respondió Rob tras analizar su expresión, pero su amigo no se rió.

Con un suspiro y culpabilidad inundándole el rostro, confesó:

—No he sido del todo sincero con vosotros.

El siguiente capítulo de esta serie se publicará el domingo que viene. Su autora será Raquel Bernán. 

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