Activismo LGBT+ en institutos

La educación en cuestiones de orientación sexual e identidad de género debe empezar cuanto antes. Por ello, muchas asociaciones dedicadas al activismo LGBT+ acuden a colegios e institutos para formar en diversidad afectivo-sexual.

La educación en cuestiones de orientación sexual e identidad de género debe empezar cuanto antes. Por ello, muchas asociaciones dedicadas al activismo LGBT+ acuden a colegios e institutos para formar en diversidad afectivo-sexual.

Esto es algo en lo que están de acuerdo todos los expertos en el tema: cuanto antes comiencen los jóvenes a aprender sobre el colectivo LGBT+, mejor aprenderán a respetar y normalizar la diversidad. Según estadísticas, el acoso escolar LGBT+ es una importante causa de fracaso escolar y abandono temprano de los estudios. El 43% de los que lo sufren se plantean el suicidio, y hasta un 30% llegan a intentarlo.

Por ese motivo, numerosas asociaciones acuden a centros educativos para formar al alumnado sobre el tema y concienciar sobre el acoso escolar. Es el caso de COGAM, el Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid que se dedica a hacer activismo LGBT+. Desde 1999, acuden cada año con su grupo de Educación a decenas de colegios e institutos de la Comunidad de Madrid. ¿Su objetivo? Hablar de una realidad: que el colectivo LGBT+ existe. Que somos personas como los demás, y que por lo tanto merecemos el mismo respeto. No, no es adoctrinamiento como pretenden hacer creer ciertas asociaciones de dudosa utilidad pública. Simplemente es abrir los ojos a una diversidad que ya está ahí.

Activismo LGBT+ en institutos: la mejor forma de educar en diversidad

Cada año, COGAM llega a más de 5.000 alumnos de Madrid. Se centra principalmente en alumnos de Educación Secundaria, pero su campo de actuación no acaba ahí. Se extiende también a asociaciones de padres y madres, Primaria, centros de adultos, profesorado, asociaciones, administraciones y sus profesionales. Después de todo, gran parte de la sociedad necesita información sobre el tema, así que desde el colectivo sus voluntarios acuden a cualquier lugar que lo solicite. ¿El único requisito? Que esté comprometido con el objetivo de lograr una sociedad libre, igualitaria, equitativa y respetuosa.

Este año, COGAM Educación inicia el curso activista el próximo 27 de septiembre. La primera reunión tendrá lugar ese día en el Centro Asociativo Pedro Zerolo (Calle Puebla 9, muy cerca de Gran Vía). A las 19:00 será la acogida de nuevos voluntarios, seguida de una formación sobre la bisexualidad, ya que el 23 de septiembre es el Día de la Bisexualidad. Desde entonces, los que acudan como nuevos voluntarios podrán empezar a asistir a los talleres en institutos como oyentes. Además, podrán acudir a las reuniones habituales, que son el segundo y el cuarto jueves de cada mes. Posteriormente, en noviembre, habrá una jornada de formación. Allí es donde aprenderán todo lo que necesitan para llevar a cabo ellos mismos los talleres.

Puede parecer que el activismo LGBT+ ya no es necesario. Que la diversidad en orientación sexual e identidad de género ya está totalmente aceptada. Sin embargo, estos son solo algunos de los datos recogidos por COGAM:

  • Un 60% del alumnado es testigo de agresiones homófobas.
  • La LGBTfobia la sufren tanto lesbianas, gays, bisexuales y transexuales como todas aquellas personas que no reproduzcan fielmente los estereotipos de género normativos: la masculinidad y la feminidad tradicional.
  • La homofobia es ejercida por el alumnado ante la pasividad (o insuficiente implicación) de la institución educativa.
  • Una parte del profesorado no sabe qué hacer, aquellos/as que lo intentan encuentran dificultades y brillan por su ausencia los planes de intervención a nivel institucional.
  • Los institutos son espacios no seguros donde no se garantiza el respeto a la diversidad, especialmente la diversidad afectivo-sexual.
  • El alumnado no recibe una formación que compense los prejuicios y estereotipos aprendidos en el entorno no educativo.
  • Sólo la mitad del alumnado siente con seguridad que su familia le aceptaría de ser LGBT+.

Sin duda, son unos datos preocupantes. Por lo tanto, no es de extrañar que el porcentaje de intentos de suicidio o pensamientos suicidas sea tan elevado. A ellos se añade el hecho de que el suicidio sea un tema tabú que hay que tratar de forma delicada. Eso sí, siempre desde la prevención, como ya escribía en este mismo medio Benjamín Santiago. Por eso es necesario educar en diversidad, y por eso es necesario hacerlo cuantos antes. Por desgracia, no todos los centros educativos están por la labor, como bien decía Olaia Morondo comentando su propio caso personal.

Afortunadamente, de un tiempo a esta parte las cosas parecen estar empezando a cambiar por fin. En el caso de COGAM, cada año reciben más llamadas de centros educativos y otras asociaciones. Como consecuencia cada año necesitan más voluntarios. Pasito a pasito, parece que la sociedad va avanzando hacia el futuro, aunque el camino que queda por recorrer todavía sea largo.

La diversidad afectivo-sexual no debería ser un tabú. Pero está en nuestra mano conseguir que deje de serlo, y el activismo LGBT+ es una buena forma de hacerlo.