Recientemente hemos visto cómo las redes sociales (especialmente Twitter) se llenaban de una propuesta de bandera para representar al colectivo gay. Sí, gay. No LGTBI. Los distintos colectivos que forman parte del colectivo LGTBI tienen su bandera propia, pero el gay no tenía una hasta ahora. ¿Esto es una necesidad del colectivo o un capricho?

Cuando alguien habla del colectivo gay, inmediatamente se nos viene a la cabeza una bandera arcoiris. A la inversa ocurre lo mismo: si nos enseñan la bandera arcoiris, pensamos que es del colectivo gay. Es cierto que, cada vez más, se asocia a todo el colectivo, pero no ocurre de forma homogénea. A pesar de que el colectivo LGTBI está representado por la bandera arcoiris, este queda invisibilizado bajo la generalización de «colectivo gay», quedando olvidadas las demás siglas.

Con esta situación, nos hemos encontrado distintas propuestas de banderas para representar al colectivo gay. Todas ellas con el propósito de que deje de asociarse la arcoiris a únicamente los hombres gays y que la arcoiris sea únicamente para representar al colectivo en su totalidad.

     

La bandera de siete frajas tiene como autores a Mod Hermy y otra persona que se mantiene como anónimo. En este caso, no hay significado detrás de los colores elegidos más allá de estar basados en los colores de la bandera lésbica de color rosa. En la segunda, ocurre lo mismo: los colores están basados en otra versión de la bandera lésbica (de tres rayas). Es decir, no hay un significado detrás del uso de esos colores per sé.

      

Debido a ser simplemente una versión de banderas lésbicas con otros colores y sin significado, surge descontento por parte de la comunidad. Por todas estas razones, un chico gay (gayflagblog en tumblr) propone una nueva versión.

Su propuesta parte de un análisis del movimiento LGTBI a lo largo de la historia, experiencias de hombres gay y de la bandera creada por Gilbert Baker (bandera LGTBI, aquí podéis leer sobre ella).

Los colores de esta bandera significan, de arriba a abajo: comunidad, curación, diversión, expresión de género no normativa y hombres trans, amor puro, fortaleza y diversidad. Además, el creador ha hecho varias versiones con distinto número de franjas: 5 para ser más fácilmente reproducible y variaciones de 6 franjas.

Una vez conocemos lo que hay detrás de estas propuestas: ¿es un capricho de la comunidad gay a modo de «yo también quiero»?

Debemos entender esto como un global y ver la importancia que tiene que el colectivo gay tenga bandera propia. Con esto y a medio-largo plazo se podrá desligar de la bandera arcoiris de la creencia de que es solo del colectivo gay. Además, si las demás siglas tienen bandera propia, ¿por qué el colectivo gay no?

Aunque pueda parecer absurdo y el colectivo gay tenga que valorar si quiere ese símbolo o quiere otra alternativa, debemos comprender que todo esto tiene un carácter positivo hacia el colectivo en general. Aumenta la visibilidad de las demás siglas y da al colectivo gay un signo de identidad diferente del arcoiris.

Fuente: gayflagblog.tumblr.com

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