Mujer con un pañuelo sobre la boca y nariz, con aspecto triste. Hay una mujer sentada de fondo. La imagen está en blanco y negro.

Fuente: rawpixel.com

Los TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) son los eternos juzgados de la sociedad. Sabemos que existen y que están ahí, pero el estigma sigue estando intrínseco las siglas TCA. ¿En qué se traduce esto? Acabamos diciendo o haciendo cosas que, aun bienintencionadas, hacen más daño que bien. Este artículo está hecho para que sepas cómo NO tratar a una persona con TCA.

Por si acaso leer sobre estos temas afecta, ten en cuenta que en este artículo se van a tocar temas como: los TCA, el peso, el ejercicio físico y compensación, entre otros.

Ante todo, es importante destacar que son algunas cosas básicas pero, no todo el mundo es igual y por tanto, habrá cosas que a algunas personas les sienten mal y a otras no. Además, la premisa de que la salud de la persona es una prioridad, también se tiene en cuenta.

Si vas a tratar con una persona con TCA…

  1. No la cuestiones ni juzgues. Tener un TCA no es como se ve en películas y series. Es muy fácil caer en tópicos y justo eso es lo que debes evitar. Todos los casos no son iguales pero sí todos deben tratarse con la misma importancia. Infórmate, no hables sin saber.
  2. No la culpes. No es algo que esa persona haya elegido, no es un capricho ni un acto egoísta. De por sí esa persona probablemente se sienta culpable, así solo reforzarás ese sentimiento que acaba siendo muy perjudicial.
  3. No hagas comentarios sobre su cuerpo. Ya sea para hablar de una subida de peso, de una bajada o lo que sea, los comentarios sobre el cuerpo sobran. En el caso de que la persona haya adelgazado, va a hacer sentir a esa persona que «lo está haciendo bien» y en el caso contrario, se sentirá fatal y (en muchos casos) se esforzará por adelgazar. Sea cual sea el comentario que quieras decir, ahórratelo.
  4. No seas paternalista. Muchas personas caen en dinámicas de sobreprotección que al final solo acaban agobiando a la persona. Además de causarle malestar, esto hace que la persona no vaya a querer abrirse porque el paternalismo supone otra barrera más.
  5. No ignores sus vivencias. En los TCA (y trastornos mentales en general) es muy común ignorar a la persona en cuestión y actuar «supuestamente» por ella, pero sin contar con ella realmente. Escucha, aprende, actúa.
  6. No simplifiques el problema. Es común pensar que un TCA es un problema con la comida y ya está, que solo hay que hacer que la persona tenga una alimentación equilibrada. Sin embargo, son un problema mucho más complejo y la comida es «solo» un síntoma, solo cómo se manifiesta.
  7. No hables de calorías delante de esa persona. Hablar de calorías solo hace que acabe pensando en ello más de lo que (es muy probable) que a priori piense. Es un tema que no aporta nada positivo a una conversación y puede empeorar los síntomas.
  8. No hagas comentarios sobre la comida y el ejercicio. «Uf, cómo engorda esto», «¿vas a comer tanto?» y comentarios similares refuerzan el sentimiento de culpa hacia la comida. Tenemos la costumbre de decir muchos comentarios de ese estilo y no llegamos a darnos cuenta de que refuerzan una connotación negativa hacia la comida. También es común decir comentarios como «voy a compensar lo que he comido haciendo ejercicio», con los que pasa lo mismo. Todo tipo de comentarios hablando de compensar refuerzan la idea de que hay que buscar una forma de «arreglar» lo que se ha comido, cuando es un tema demasiado complejo como para reducirlo a eso.
  9. No hagas bromas. Los típicos «chistes» que tratan sobre vomitar, sobre «ser anoréxica» y barbaridades similares, sobran. Sobran delante de una persona con TCA y sobran en cualquier otro contexto. Es algo serio, no una broma.
  10. No presiones. Entendemos tu preocupación y no vamos a negar que es lógico que te preocupes. Pero, lo que en un momento dado puede parecerte poco, puede ser un esfuerzo inmenso. Ten eso en cuenta si quieres presionar a la persona y, ten cuidado con dónde y cómo lo haces.

Simplemente, escucha

Estos son algunos ejemplos, pero la lista puede ampliarse y podéis ampliarla. Además, si queréis saber sobre algunos prejuicios más surgen en torno a los TCA, podéis leer este artículo. Quizá pueden parecer muy simples los ejemplos, pero forman parte de la realidad diaria que vivimos las personas con TCA y son comentarios y actitudes que, aunque sepamos que no son malintencionados, acaban siendo dañinas.

Cabe destacar que, de cara a un tratamiento, es de vital importancia que no se centre solo en los síntomas, sino que vaya al origen. Al fin y al cabo, los síntomas son eso, síntomas. Ocultan tras de sí un trasfondo mucho más profundo y que es donde hay que ahondar para solucionar el problema.

Ante todo, es necesario que nos escuchéis.

Tanto si estás sufriendo un TCA como si conoces a alguien que lo esté, puedes consultar un listado de asociaciones que tratan los TCA en España en este link.

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