¿Cuál es la diferencia entre poliamor y relación abierta?

Se ha empezado a hablar del poliamor, pero... ¿Tenemos la información correcta? ¿Cuál es la diferencia entre poliamor y relación abierta?

Desde hace un tiempo, se ha empezado a hablar del poliamor en muchos medios de comunicación. En muchas ocasiones, se ha tratado el tema de forma incorrecta, debido al gran número de mitos y tonterías que se dicen para degradar a las personas que mantienen este tipo de relación, por el simple hecho de no comprenderla.

Así que, de una vez por todas, hablemos correctamente del poliamor. ¿Qué es el poliamor? ¿Cuál es la diferencia entre poliamor y relación abierta? ¿Por qué tantas personas critican este estilo de orientación relacional?

Vamos a empezar por lo fácil para no estresarnos demasiado rápido: ¿Qué es la orientación relacional? Es, en pocas palabras, el estilo de relación sexo-afectiva que predomina en una persona. Es decir, si nuestro estilo tiende más a la monogamia, la relación abierta o la poligamia, pues, ¡efectivamente! Son tres cosas distintas.

La monogamia

Todo el mundo conoce qué es la monogamia, debido a que es el patrón más tradicional y habitual. Sin embargo, históricamente, no es la primera orientación relacional que existió entre humanos. Y a pesar de ser la más extendida en la actualidad, existen numerosas personas monógamas que mantienen un affair de forma extendida en el tiempo… ¿Quizás deberíamos deconstruir nuestras ideas sobre la orientación relacional? Deberíamos, claro, si nos importara mínimamente aquella persona con la que estamos manteniendo una relación.

El poliamor

Ahora bien, ¿qué es el poliamor? ¿En qué se diferencia de una relación abierta?

El poliamor es aquella orientación relacional en la que una persona mantiene relaciones con varias personas, de forma consensuada por todas las partes involucradas (es decir, todas las parejas saben que esa persona mantiene más relaciones). Es un error verlo de forma únicamente sexual, pues se tratan de relaciones plenas, en las que existe el amor, el cariño y el cuidado, haya o no haya una relación sexual de por medio. Además, es importante destacar que este tipo de relaciones son estables, y se alargan en el tiempo.

Dentro de este estilo, podemos encontrar el jerárquico (en el que hay una relación principal y otras secundarias) y el no jerárquico (en el que todas las relaciones están al mismo nivel).

Además, existen las triejas cuatriejas, que se tratan de relaciones de 3 o 4 personas respectivamente, en las que se mantiene una relación entre todos. Es decir, en la trieja, la persona 1 mantiene una relación con el 2 y el 3, la persona 2 mantiene una relación con 1 y 3, y la persona 3 con 1 y 2. Para ver un ejemplo de esta orientación relacional, os recomiendo You Me Her, una serie de Netflix que os aclarará mucho, desde 0.

La relación abierta

Cuando hablamos de una relación abierta, a diferencia del poliamor, estamos hablando de un estilo en el que los miembros de la pareja acuerdan, de forma consensuada (también), mantener encuentros con otras personas. En este caso, nos estamos refiriendo más al tipo de relaciones sexuales esporádicas, no a lazos románticos o afectivos, como hablábamos en los párrafos anteriores.

En este tipo de orientación relacional encontramos, por ejemplo, a las parejas swingers, que son aquellas que, en ocasiones, involucran en sus relaciones sexuales a otra persona o pareja(s).

Es en los tipos de vínculos donde radica la diferencia entre el poliamor y las relaciones abiertas. Sin embargo, en la actualidad, muchas personas siguen creyendo que las personas poliamorosas son aquellas que «les gusta demasiado el sexo». ¿Por qué no lo estamos entendiendo como es debido?

Qué estamos haciendo mal

El problema de los numerosos mitos acerca del poliamor es, simplemente, que la sociedad no está preparada para un crecimiento personal de tal magnitud. ¿Seguridad, comodidad y comunicación plena en la pareja? ¡Qué es eso! ¡Qué progre eres! ¡Pero qué ideas más locas tienes!

Vivimos en un ambiente en el que reina el heteropatriarcado (poco a poco, cada vez menos), que dicta muy claramente cuál es el tipo de relación que está «bien vista». Por eso, tan pronto como sucede algo que escapa de sus estándares, es necesario crear ideas que satanicen todo aquello que se aleje. Es muy fácil degradar a las personas poliamorosas para proclamarnos superiores por ser monógamos. Pero…

¿Nos hemos parado a escuchar a una persona poliamorosa con atención? ¿Alguna vez hemos sentido el suficiente interés como para informarnos de forma verídica de lo que es? ¿Hemos sido capaces de dejar de lado lo que creemos correcto, y expandir nuestras ideas al conocer las que son distintas a las nuestras?

Es hora de que empecemos a informarnos. Y lo hagamos bien.