¿Es cuestión de gustos o transfobia?

Aquí comienzo planteando un supuesto: «tú, que te defines como hombre heterosexual, estás en una fiesta y conoces a una mujer, que te parece muy guapa y te atrae. Estáis hablando cuando, de repente, te dice que es trans. Tú le dices que ya no quieres nada con ella, ¿es eso transfobia o cuestión de gustos?

En efecto, estamos ante un caso de transfobia. Y, no te preocupes, que voy a explicarte por qué. Cuestión de gustos sería, por ejemplo, que prefieras a las personas con pelo de color castaño. Ese «gusto» que sería el no querer estar con una persona trans (o tener relaciones sexuales con ella) es una discriminación. El hecho de estar con una persona trans o tener relaciones sexuales con ella no implica que las cosas deban hacerse de una manera u otra. Por ejemplo, mantener relaciones sexuales con una mujer trans no implica que tenga que haber penetración. Esas son cosas que las personas implicadas deciden por consenso, y que no dependen del tipo de genitales que tenga cada persona: dependen de lo que se acuerde.

Además, estos «gustos» están marcados por la sociedad, que es tránsfoba y nos hace asumir que una persona es cis, salvo que se nos demuestre lo contrario. Al tener interiorizado que un hombre siempre tiene pene y una mujer siempre tiene vagina, cualquier persona que salga de esa norma, va a resultarnos extraño. En muchas personas, ante lo «extraño», la respuesta es la negación. Pero todo está determinado por esa educación cisexista que hemos recibido. Ante todo, no estoy hablando del caso en el que la persona tenga un trauma con ese órgano sexual en concreto. Eso sería un tema para tratar en otro artículo.

Un ejemplo que podría ayudarte a comprenderlo sería el siguiente: rechazar tener una relación y/o tener relaciones sexuales con una persona por estar gorda, ¿sería gordofobia? Definitvamente.

Cuando se rechaza a una persona trans por sus genitales, se la está rechazando por ser trans. Por ello, es necesario que nos revisemos estas actitudes tránsfobas y las analicemos: porque no son nuestros gustos, sino los de la sociedad.

 

Imagen: clasesdeperiodismo.com