¿Es falta de respeto o ignorancia? ¿La ignorancia mata?

Paz y amor, era el lema de muchos. Nunca antes me había puesto a pensar que perjudicaría tanto. Nunca antes me habría puesto a pensar que, por un abrazo, nos jugaríamos mucho. ¿Las muestras de contacto para demostrar cariño son perjudiciales? ¿Qué está pasando con el mundo? ¿Qué le pasa a 2020? ¿De dónde sacaron estas personas ese razonamiento? ¿Cómo ir en contra de una medida preventiva? ¿Cómo insinuar acaso que un virus en el que un número en ascenso de personas han presentado los mismos síntomas e incluso la muerte? ¿Es falta de respeto o ignorancia? ¿Y la ignorancia mata?

Ilustración de Alireza Pakdel

08/24/2020

 

Hay realidades que no deberíamos obviar.

Hay realidades que permanecen ocultas. Pidiendo ayuda desde el anonimato. Desde gritos en silencio. Empleos que suponen un riesgo pero que, a la vez, son la única fuente para permanecer en el juego. Gritos en donde, escasamente, escuchamos el poco ruido del daño sometido. Hay realidades que no se muestran en los telediarios, que no se debaten en los medios de opinión porque no son causa suficiente. O son causas muy obvias. Los distritos más afectados por el COVID-19 en la Comunidad de Madrid, se muestran en la región sur de esta. Pero, a pesar de ello, parece que ser que existen personas que dudan incluso de este virus al que padecen muchas personas con síntomas similares. Parece ser que los positivos son una cifra más, pero no se dan cuenta de que los fallecidos, suponen una cifra menos.

Y es que también, parece ser que el uso de la mascarilla no es del agrado de todos y fue el pasado domingo el detonante perfecto, en el que estalló esta opinión tan contrariada por ciertas personas. El 16 de Agosto, se concentraban alrededor de unas 2.500 personas en la Plaza de Colón de Madrid para manifestar su opinión en contra de la mascarilla e incluso de algunas de las medidas de prevención impuestas por el gobierno.

Muchos afirmaron que la mascarilla se muestra como un “bozal” por parte del gobierno para “hacernos callar”. Aunque también se puso en el punto de mira el tema de las vacunas relacionado con el 5G y la teoría de los microchips implantados por parte del millonario, Bill Gates. Muchos, además, invitaron a “quitarse el miedo al virus” y a “respirar”, mientras que otros insistían en abrazarse mutuamente. Y así, de esta forma, la protesta llegó a ser tan viralizada en redes gracias al llamamiento que hacía el cantante Miguel Bosé a sus seguidores para asistir a ella. Y con ello, surgió la polémica: ¿llevamos o no llevamos la mascarilla?

La polémica del uso de la mascarilla vino consigo con un montón de dudas más al respecto: ¿Su uso es eficaz? ¿Es la mejor medida de prevención? ¿Vivimos con miedo? ¿Es todo gracias al gobierno?

Nueva normalidad. Nueva rutina. Y, ¿nueva vida? Pero ¿qué pasa con aquellos que atentan contra esta nueva normalidad? ¿Es estrictamente obligatoria la mascarilla? ¿Alguien en la plaza de Colón, ha pensado en los suyos?

Paz y amor, era el lema de muchos. Nunca antes me había puesto a pensar que perjudicaría tanto. Nunca antes me habría puesto a pensar que, por un abrazo, nos jugaríamos mucho. ¿Las muestras de contacto para demostrar cariño son perjudiciales? ¿Qué está pasando con el mundo? ¿Qué le pasa a 2020? ¿De dónde sacaron estas personas ese razonamiento? ¿Cómo ir en contra de una medida preventiva? ¿Cómo insinuar acaso que un virus en el que un número en ascenso de personas han presentado los mismos síntomas e incluso la muerte? ¿Es falta de respeto o ignorancia? ¿Y la ignorancia mata?

«Antes de enfermero, soy persona»

Por ello, en Código Público, hemos hablado con Eduardo Ajanif, estudiante de Enfermería de la Fundación Jiménez Díaz de la Universidad Autónoma de Madrid, que estuvo ejerciendo su profesión en hospitales durante pleno apogeo de la pandemia. Así, cuenta que la preocupación por la situación actual con los rebrotes es “relativa” ya que depende del punto de vista de cada uno. “Sí que es verdad que, al aumentar las posibilidades de contraer el virus, es algo que a las personas no gusta y hace que sea preocupante”, confirma el enfermero. Y es que, aunque, en muchos medios se intente crear esa alarma social sobre una situación de colapso en hospitales similar al período de los meses de confinamiento, explica que la situación “depende”. Podemos poner como ejemplo, el Hospital 12 de Octubre, que sufre de más colapso, pero si nos detenemos en la Fundación Jiménez Díaz, no muestra el mismo efecto. “Con esto quiero decir que sí que hay una situación de que se está re – volviendo a colapsar los hospitales, pero no todos y no al mismo nivel. Ya veremos en un futuro”, afirma el estudiante.

Con esto descubrimos más sobre el ambiente sanitario durante el momento cumbre de la pandemia. En aquellos momentos, los aplausos se convirtieron en uno de los símbolos más significantes durante el confinamiento, aunque el estudiante de Enfermería deja claro que “no fueron necesarios para lo que es un trabajador” porque “evidentemente, trabajará incluso sin aplausos”. Algo fundamental para entender que su trabajo consiste de por sí en salvar vidas. Así, al hablar de responsabilidad individual, explica que entiende este concepto como “la habilidad de responder” distinguiendo entre “responsabilidad de las personas” y “responsabilidad de las acciones que el gobierno quiere que tengas”. Con ello, aclara que la manera de concienciar a las personas sobre las medidas de prevención es sensibilizar por medio de aquellas acciones pueden “ganar” o “perder” esas propias personas.

Por su parte, también hemos hablado con Juan Manuel Belda, estudiante de Ingeniería Biomédica en la Universidad Carlos III, que define la importancia del uso de la mascarilla explicando que “todas las mascarillas tienen telas especiales para las gotículas que puedan portar carga viral”. “Si yo estoy hablando y tengo la mascarilla puesta, pueden salir parte de esas gotículas a través de la mascarilla pero salen con una velocidad tan reducida que es muy poco probable que lleguen a otras personas. Pero si no la llega, simplemente, al hablar ya estamos expulsando gotículas que pueden llegar a otras personas”, aclara el estudiante de Ingeniería. A pesar de ello, comenta que “el virus puede completamente no quedarse atrapado dentro de tu mascarilla”, por lo que reduce la velocidad de estas gotículas procedentes tanto de la nariz o de la boca, aunque exista muy poca probabilidad de alcanzar a otras personas. Además, comenta que el uso de la mascarilla se encuentra científicamente comprobado por su eficiencia y que “quién no se lo crea es que no quiere escuchar”. No hay que quitarle razón. Aclara, de esta forma, que cree que “se debería promover más el uso de la mascarilla no solo por “obligación sino” como “concienciación ciudadana” porque “disminuye la carga viral esparcida por el aire, dependiendo de la mascarilla que se use”. “Así que sí creo firmemente que se debería utilizar la mascarilla y que se debería potenciar la compra de mascarillas como las FFP2 o las KN95”, explica Belda.

El futuro ingeniero opina que la situación actual es bastante preocupante debido a mucha gente que se está confiando en cuánto a este tema. Así, muchas personas asintomáticas siguen contagiando a gente de su alrededor y ese foco se expande sucesivamente. El alcance de un nuevo pico de la curva, las medidas no tan restrictivas o los contagiados asintomáticos constan como principales motivos para dar lugar a una situación fuera de control, aunque, el número de fallecidos sea ocho veces más bajo que en marzo, el nivel de contagiados sí se observa como semejante al mes de marzo. Asimismo, manifiesta que pensar en que la situación es mentira, es una total “mentira”. “No entiendo como un solo gobierno ha podido inventarse una pandemia que se ha expandido por el resto del mundo, que se ha secuenciado genéticamente y que pertenece a la familia del coronavirus, el COVID-19”, asegura el estudiante de la UC3M.

El enfermero de la Fundación Jiménez esclarece que debemos de usar la mascarilla debido a que la gente no conoce otras formas de prevención que las impuestas por el gobierno, ya que estas no son las únicas, pero son las seleccionadas como principales para la estrategia de contención del virus. “Sí que diría de usarlas porque hay otras medidas que se pueden hacer de otra forma y a las personas les costaría”, argumenta Eduardo.

Sin embargo, hay algo que muchas personas olvidamos y es algo que declara nuestro estudiante de Enfermería. “Antes que enfermero soy persona”. Es esencial recordar la labor de los sanitarios durante la pandemia, pero no olvidemos la humanidad. Ponerse en riesgo tras duros meses de confinamiento y de sucesos con muchas dificultades para todos. Es algo que no debería caer, sobre todo, en el olvido. Las mascarillas no suponen un “bozal”. Ni tampoco la sanidad pública debería estar en juego. Concienciémonos sobre lo que tenemos en juego. Y no es más que nada que nuestras vidas. Más valor que ello, no hay nada.

Finalmente, nos confirma que “es necesaria” para controlar el virus, pero que también la distancia de seguridad es importante. “Tu respiración no llega lo suficiente. Son X cantidad de gotas para que se te pegue. Y no es tan fácil. Tienes que estar cerca de una persona. A lo mejor estornudarla o hablar con ella a una distancia muy cerca. Y las pequeñas gotas ya van entrando y se las pegas. Se dice que en 5 minutos. Entonces, sabiendo esta información, no se deberían llevar las mascarillas. Pero la distancia de seguridad, sí.”