¿Igualdad? en películas Disney

Castillo Disney

 

Las películas Disney han servido de entretenimiento para gran parte de la sociedad, y siguen ejerciendo una influencia importante en la infancia de los más pequeños. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por las lingüistas Carmen Fought y Karen Esenhauer en el que se analizan los diálogos de dichas películas, demuestra que no todo es de color rosa.

El estudio en cuestión lleva el título de «A Quantitative Analysis of Gendered Compliments in Disney Princess Films« (Un análisis cuantitativo de los cumplidos de género en las películas de princesas Disney). Según sus resultados, en las primeras películas de Disney como Blancanieves (1937), Cenicienta (1950) o la Bella Durmiente (1959) existe un porcentaje de palabras emitidas bastante equilibrado entre personajes chico y chica.

En contraposición esta tendencia desciende con las películas estrenadas en los años 90. La Sirenita (1989) y La Bella y la Bestia (1991) tienen un porcentaje de conversación masculina bastante mayor que el de la femenina. En la película de Ariel los personajes hombres hablan durante un 68% de la película y en La Bella y la Bestia la voz masculina ocupa un 71% del tiempo. Más llamativos son los casos de Pocahontas (1995) y Mulán (1998), películas en las que las princesas no se casan con ningún hombre. En ambas, el tiempo de voz masculina alcanza más del 75%.

¿Cambian estos datos en películas actuales donde las princesas Disney son más independientes?

Pues aunque cada vez los personajes femeninos tengan más habilidades personales y parezcan más reivindicativas, lo cierto es que los números no varían del todo. En Tiana y el sapo (2009) la voz femenina solo la escuchamos un 24% del tiempo y en Enredados (2011) la voz personajes femeninos alcanzan un 52%. En Brave (2012), donde la protagonista no acepta su destino de princesa y opta por ser una guerrera, la cifra nos da un suspiro con un 74% de presencia de voz femenina frente a la masculina. Por su parte, en Forzen (2013), a pesar de que las protagonistas son dos hermanas, los personajes masculinos están por encima con un 59% de presencia vocal en la película.

Esto ocurre principalmente por la tendencia a que la mujer protagonista muestre una dependencia hacia un hombre. En el caso de Blancanievesla princesa no solo vivía con 7 hombres sino que limpiaba y cocinaba para ellos. A Cenicienta, por supuesto, también la obligaban a limpiar. En el caso de La Bella Durmiente, Aurora solo podía despertar si un «príncipe azul» la besaba. Los estereotipos en estas películas Disney no solo afectan a los personajes femeninos. La figura masculina siempre debe tratarse de personajes valerosos y heroicos.

En Mulán, la protagonista debe hacerse pasar por un hombre ya que a las mujeres no se les permite ir a la guerra. De esta forma deja a un lado los estereotipos de mujer débil y delicada que necesita ser salvada por un príncipe que aparecen en otras películas. De remarcar es también la figura de Pocahontas. Ella no solo no se atiene a las acciones de ningún hombre, sino que rechaza una propuesta de matrimonio que le hace su padre.

Por suerte para nosotras, parece que Disney ha cambiado su percepción de «princesa». En películas más recientes como las ya mencionadas Brave o Frozen, las protagonistas ya no esperan a que les salve un príncipe. Se salvan por sí mismas. Además, la trama de ambas películas va encaminada a un tipo de amor alejado al típico entre príncipe y princesa. Mérida, la protagonista de Brave, muestra un amor familiar hacia su madre Elinor. Además siempre carga un arco, convirtiéndose en una de las pocas princesas Disney luchadoras. Frozen también se aleja del tópico romántico. En ella se muestra el amor fraternal entre hermanas, además de convertir a Elsa en reina sin necesidad de tener un rey a su lado. Incluso se especula que la protagonista podría convertirse en la primera princesa Disney lesbiana.

Quizá todo esto se convierta en una nueva generación de princesas diferentes, convirtiendo la imagen de la mujer en una figura valiente, libre e independiente.