Despacito y con buena letra

Hasta hace un mes, el mundo se movía a velocidades frenéticas. En esta pausa, muchos hemos podido apreciar cuan valioso es el tiempo y disfrutar de cada instante. Este momento en el que todo ha parado nos ha hecho ver que quizá antes íbamos demasiado rápido. Por eso, hoy me gustaría hablaros de un nuevo estilo de vida que aboga por echar el freno y vivir con más calma: el Slow Movement.

Este movimiento surge en Italia en 1985 cuando Carlo Petrini decidió protestar en Roma contra la apertura de un McDonald´s en la Plaza de España. A raíz de dicha protesta, surgió un movimiento llamado Slow Food, que como su propio nombre indica, se contrapone a la comida rápida, o fast food. Con el paso del tiempo, este concepto de Slow Food se fue extendiendo a diversas areas, formando una subcultura o estilo de vida en sí mismo.

Carlo Petrini no es el único exponente de este movimiento, de hecho, el autor canadiense Carl Honoré fue quien viralizó en cierto modo el movimiento Slow gracias a su libro Elogio a la lentitud (2004). En este libro Honoré relata cómo se dio cuenta de que su vida tenía que cambiar cuando decidió buscar versiones resumidas de cuentos para contarle a su hijo por las noches. En ese instante comprendió que lo que estaba haciendo no tenía sentido y que tenía que cambiar. Entendió que esa prisa, ese afán por completar cada tarea en el menor tiempo posible estaba invadiendo cada aspecto de su vida, acabando con la belleza de disfrutar del momento.

“Esta cultura rápida se nos infiltra. De tal manera que casi no percibimos cómo afecta a cada aspecto de nuestras vidas. Nuestra salud, nuestra dieta, nuestro trabajo, nuestras relaciones, el medio ambiente y nuestra comunidad”.      Carl Honoré

Gracias a Carl Honoré este movimiento ha ganado popularidad y cada día gana más adeptos. ¿Pero, que es exactamente el Slow Movement?

Es una forma de vivir, de entender la vida y nuestras relaciones personales. Abarca diferentes aspectos de nuestra vida cotidiana, desde la forma en que nos alimentamos, hasta la forma de viajar. El eje central es el tiempo, entendido como riqueza. El tiempo nos da la posibilidad de apreciar los detalles, de disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos y de disfrutar del momento. Para poder frenar, las personas que viven de acuerdo con el Slow Movement, aplican algunos principios en su rutina:

  • Desconectar de las redes sociales
  • Disfrutar del silencio
  • Hacer de la rutina un ritual
  • Comer sentados
  • Encontrar un hobby y apagar la tele
  • Estar presente en el momento
  • Disfrutar de la naturaleza
  • Practicar mindfulness

 

Desde luego, existen muchas otras pautas para reducir el ritmo y poder disfrutar del momento y reducir nuestro impacto en la naturaleza, pero hablaremos más en detalle sobre éstas en un próximo artículo. Si vosotros o alguien que conocéis lleva una vida Slow, hacédmelo saber en comentarios.