Looks icónicos de la gran pantalla

¿Podrías decirme al menos 3 estilismos del cine que recuerdes? Yo estoy seguro de que sí. Audrey Hepburn, Liza Minnelli o Marilyn Monroe son los ejemplos perfectos.


Que el cine y la moda van unidos de la mano es algo indiscutible. Pero no solo las alfombras rojas demuestran esta relación incondicional que tiene ambos sectores artísticos. Sino que también en muchas ocasiones podemos apreciar esto en la gran pantalla. Porque sí, ¿Quién no recuerda al menos un look icónico? Cientos, y miles de películas nos pueden acercar hasta eta evidencia. La gran pantalla y los diseñadores son un binomio perfecto, con el que ambos sectores han sabido jugar.

De hecho, son cientos de directores, actrices y diseñadores, los que han establecido una relación de amistad casi familiar fuera de las red carpet, y detrás de las cámaras. De hecho, la última serie de Ryan Murphy que habla sobre la vida del diseñador estadounidense Halston corrobora esta información. El genio de la aguja que revolucionó la moda de los 70 entabló una unión inseparable con la actriz Liza Minnelli. La actriz que dio vida a Sally Bowles en Cabaret, nunca dejó solo al diseñador, ni en sus peores momentos. Un ejemplo más del binomio perfecto, cine y moda.

Pero ahora sí. Si quieres saber cuales han sido los vestidos más icónicos de la historia del cine, y la relación entre actores y modistos, sigue deslizando y encontrarás un maravilloso mundo de color detrás de la gran pantalla…

Marilyn Monroe en La tentación vive arriba y en Los caballeros las prefieren rubias

No hay estilismo de la historia del cine, ni pose, más icónica que la de la gran diva de Hollywood Marilyn Monroe. Su vestido blanco de tablas, creado por William Travilla es histórico. Cientos y miles de recreaciones siguen hoy en día gracias a este mítica escena de la película. Además, esa pose es esencia pura y dura de lo que era la artista. Una mujer empoderada, a la que le importaban bien poco los prejuicios, y que supo hacer con elegancia las cosas a su antojo. Un referente y una musa para la historia de la moda.

El otro estilismo que nos sigue enamorando a día de hoy refleja la esencia elegante y de glamour del Hollywood de los años 50. Un palabra de honor rosa, rematado con esos guantes infinitos, y ese maxi lazo detrás, que Monroe utilizó para gritar a los cuatro vientos una sus frases más recordadas: “Diamonds Are a Girls Best Friend”. El vestido también fue firmado por su maestro costurero William Travilla.

Joane Whalley en Lo que el viento se llevó

La actriz que protagonizó la primera película a color de la historia, supo ganarse el respeto del público con su papel de Escarlata O´Hara. Además, no tardó en convertirse en una figura más que relevante para el cine, ya que es uno de los personajes femeninos por excelencia. El vestuario fue obra de Walter Plunkett y no, no se alzó con el Oscar a Mejor Vestuario porque, por aquel entonces, este galardón no existía. Todos los estilismos de la película son dignos de permanecer en el recuerdo, pero si alguno está presente en el imaginario de los amantes del cine y la moda, es sin duda, además del vestido que la protagonista se hizo con cortinas verdes de terciopelo, ese otro fantástico vestido burdeos que la protagonista luce para el aniversario de Ashley.

Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes y Sabrina

Si hay una actriz que haya sido conocida por sus estilismos delante de las cámaras esa es Audrey Hepburn. Nadie, absolutamente nadie, y con perdón de las anteriores citadas, ha sabido llevar un vestido tan bien en la gran pantalla. Además, a esto hay que sumar la relación, casi idílica, que mantenía con el creador de sus looks más característicos, Hubert de Givenchy. Y es que el modisto francés creo la totalidad del espectro estilístico de la actriz.

El traje negro ceñido que Hepburn lució para Desayuno con diamantes es desde 1963 historia de la moda y el cine universal. Porque me niego a pensar que hay un vestido más representado o conocido que este. Una obra (suprema) de Givenchy, que remató con la tiara, los guantes. Y el collar de perlas que lo convirtieron en un look de ensueño.

El segundo look de Givenchy para la actriz fue para Sabrina. Este film, que es una de las mejores obras del cine, bajo mi criterio, fue terminado con el toque de elegancia que caracterizaron a los diseños del modisto francés. Un vestido blanco que la joven actriz luce en el baile de la fiesta, y que consistía en un cuerpo ajustado, con una amplia cola, todo en blanco y con flores bordadas. ICÓNICO.

Olivia Newton-John en Grease

La actriz, conocida por su papel protagonista en el musical por excelencia, fue la portadora de otro look que todos recordamos, y que hemos visto recreado en miles de ocasiones. El estilismo ceñido como un guante al cuerpo de la actriz, en negro y forrado en cuero, es todo un emblema del movimiento de los años 60 en los que se basaba la película. Además, no podía ser mas sexy, rompiendo así con la estética anterior del personaje, enfatizando el cambio con el look, una demostración más de la importancia de la moda en el cine.

Después de esto, ¿te cabe alguna duda sobre la importancia y la complementación que tienen ambos campos artísticos en su legítima unión?