Madame de Rosa y los cuerpos reales: normalicemos no hablar de cuerpos ajenos

Fuente: periódico ABC

Muchas personas creen que tienen derecho a insultar a quienes no cumplen los cánones de belleza. Madame de Rosa ha sido la última influencer en vivir esto. El Body Shaming parece que está de moda.

Me produce grima”, “presumir de huesos no”, “¿por qué no te operas el pecho?, así la ropa no luce”, “deberías de mostrar menos tu delgadez solo para que miles de mujeres superen la anorexia”,“enserio, está fatal la pobre, ya podría darse una alegría y comer”. Estos son algunos de los insultos que ha recibido Madame de Rosa sobre su físico en su Instagram a raíz de publicar una foto en la que mostraba su cuerpo tal y como es. Esta desagradable situación ha llevado a la influencer a denunciar esos insultos a través de un video en Instagram, en el cuál expresaba que se sentía ultrajada y que veía una locura que la ofendiesen por haber sido siempre delgada, además de que no entendía el hecho de recibir ofensas sobre sus curvas y su pecho, del cual hablaba toda orgullosa por el hecho de haber amamantado a sus hijos con él.

Imagen por la que ha recibido insultos. Fuente: Instagram de Madame de Rosa.

La realidad es que no sólo las mujeres reciben ofensas, el body shaming -avergonzar al cuerpo-, también se lleva a cabo en hombres. Vin Diesel, considerado el mejor cuerpo de Nueva York durante décadas, también recibió insultos cuando cogió peso mientras estaba de vacaciones. Y James Corden, actor y presentador del talk showThe Late Late Show” ha sido avergonzado más de una vez por su tamaño.

James Corden, presentador de The Late Late Show. Fuente: TendenciasHoy
Imagen de Vin Diesel. Fuente: Instagram de Vin Diesel

Lo cierto es que, a lo largo de la historia, los cánones de belleza han ido cambiando tanto en las mujeres, como en los hombres. En relación con la mujer, en la prehistoria estaban de moda los senos grandes y caderas anchas, ya que estaban asociadas a la fertilidad. Durante el renacimiento, se llevaban los cuerpos redondeados, manos y pies finos, pechos pequeños, tez blanca, y cabello rubio, entre otras cosas. Por otro lado, en el Barroco se empezaron a estilar estos cuerpos, y tanto hombres como mujeres comenzaron a usar pelucas, y a pintarse un lunar en la cara. En la época Victoriana, se inició el uso del corsé para estrechar al máximo la cintura, y en el siglo XX, los pechos “bien puestos” y nalgas grandes, junto con las caderas anchas y unas curvas bien marcadas formaban parte del canon de belleza -con lo que no podían faltar unas piernas infinitas-. No obstante, a finales del siglo XX, el estándar de belleza de los cuerpos cambió, y los cuerpos comenzaron a adelgazar. Asimismo, se empezó a recurrir a la cirugía plástica estética para conseguir pechos, labios y pómulos prominentes, un canon de belleza que se mantiene en la actualidad. En relación con los hombres, a pesar de que, desde los años 30 hasta los años 70, ha habido cambios en la forma de llevar el bigote, la barba, el pelo…., en cuanto al cuerpo, siempre se exigía una figura tonificada con una buena postura, hombros anchos, y músculos fuertes. Posteriormente, a partir de los 70, es cuando empieza el culturismo y la belleza deportiva, y en el siglo XXI , es cuando vuelve el abdomen marcado y los brazos robustos.

Todos estos estereotipos que siempre han creado complejos y que finalmente han desencadenado inseguridades, en un mundo globalizado en el que podemos ver cómo son los demás físicamente de una forma muy definida, se produce una interpretación de lo que debería de ser la belleza física y ya no solo se originan complejos, sino que se generan enfermedades más graves como son la bulimia o la anorexia. Además, en muchos casos, se recurre a la cirugía plástica estética para entrar dentro de ese estándar creado tanto de las mujeres, como de los hombres.

CIRUGÍAS PLÁSTICAS ESTÉTICAS

Por lo tanto, podemos decir que se han producido cambios en cuanto a lo que “es bonito” en relación a los cuerpos. Asimismo, el auge de la cirugía plástica estética que se ha producido en la actualidad, sobre todo entre famosos, ha desencadenado que muchas personas quieran alcanzar esos estándares de belleza, para así conseguir lo que es considerado como “bonito” por la sociedad. Un tema bastante delicado, ya que dependiendo de quien argumente este tema, se puede percibir desde una perspectiva u otra.

A pesar de que la gente diga que la cirugía plástica estética es algo totalmente voluntario y que la persona que se la realiza, lo hace porque le apetece, mucha gente no lo ve así. Es cierto que, no se puede juzgar a nadie por hacerse operaciones plásticas estéticas, debido a que cada persona tiene derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo. No obstante, de una forma u otra, cuando una persona se realiza un retoque estético, de forma inconsciente, está intentando cumplir con el canon que se rige, debido a que estos estándares rompen con la adecuada visualización de uno mismo. Porque, siendo sinceros, si alguno de nosotros estuviese solo en marte, ¿se haría esos retoques? Probablemente no. Hay que tener en cuenta todo esto para darse cuenta de si lo que estamos haciendo es por gustarnos más a nosotros mimos, o si es para gustarnos, y para lucir “como se debería de lucir”.

CUERPOS REALES

¿Qué es un cuerpo real? Un cuerpo real es cualquier cuerpo que goce de salud. Entonces, ¿por qué la gente se empeña tanto en faltarle el respeto a los cuerpos sanos? Criticar es lo que hace la mayoría de la gente, y el problema ya no es solo ese, sino que la mayoría de insultos se producen en las redes sociales. ¿Acaso la gente piensa que tiene derecho a insultar el físico de los demás? Muchas veces escucharás a gente argumentar sus criticas o insultos con el hecho de que: si una persona sube una foto a alguna red social, se expone a que sea criticada por los demás. Pero, ¿realmente esto da derecho a insultar? Que una persona se exponga ¿hace que automáticamente puedas decirle lo que te dé la gana? Hay que tener siempre en cuenta la repercusión que todo esto puede tener sobre esa persona a nivel psicológico. Hay que empezar a tener más empatía, y hay que aprender a vivir, y a dejar vivir. Al fin y al cabo, cada uno tenemos el cuerpo y los atributos físicos que nos corresponden, a veces no los que deseamos, pero mientras entren dentro de lo sano, son los correctos.