¿Por qué mataron a Lorca? 85 años del asesinato del rey de las letras españolas

Matar a Lorca fue una declaración e intenciones que el bando sublevado aprovechó, todo el que se saliese de los nuevos márgenes establecidos sería fusilado o encarcelado. Matar a Lorca fue un acto que todavía a día de hoy sigue pagando el Estado franquista, porque llevarse a golpe de pistola la vida del poeta más importante de nuestra literatura no es algo que se olvide fácilmente.


Hoy, 18 de julio de 2021, 85 años atrás, Federico García Lorca fue asesinado por un grupo de inhumanos, cavernícolas y fascistas que arrebataron a las letras españolas el exponente más grande que han tenido las mismas. Su trascendencia es tal, que hoy su obra sigue consiguiendo éxitos sin precedentes. Son muchos los investigadores, arqueólogos, y forenses en general que han sumergido su obra en la búsqueda del cuerpo del poeta. Fue Granada la tierra que lo vio nacer, donde desarrollo parte de su obra, la que el inspiró y convirtió en el rey de la lengua española, pero también fue su sepelio, su cuneta vacía, su incertidumbre, y su final.

¿Cuántas veces nos hemos preguntado que hubiese sido de la carrera del poeta si hubiese vivido? Una infinidad de veces. Pero estamos aquí para analizar su vida, su obra, y hoy más que nunca, su trágico final. Un final tan trágico como sus obras, como el final de Adela, que sepultada por el propio odio a su madre decidió quitarse la vida antes que vivir sin amor. El odio también mató a Lorca, pero el odio ajeno, ese que no puedes controlar, el odio que también mató a 150.000 españoles.

Artista y promotor social

Cuando hablamos de Federico García Lorca no hablamos tan solo del poeta, o del artista, sino que vamos un paso más allá. El autor de obras como Sonetos del amor oscuro, El romancero gitano, o La casa de Bernarda Alba fue trascendente con sus actos y sus ideas. No dejó su ideología aparcada y plasmó la misma en toda su obra. Habló de la racialización, del papel de la mujer, de las injusticias sociales, pero sobre todo habló de la conciencia social, de la justicia, y del poder del pueblo. Habló de amor, sin hablar de géneros, con libre interpretación, porque su obra es libre.

Tal era su compromiso con las clases más bajas, que creo “La Barraca”, una compañía de teatro universitario, para acercar las obras clásicas, y sus propias obras a todo el país, y no solo a los señoritos, y clases más adineradas que podían permitirse acercarse hasta los teatros con frecuencia. Lorca era el poeta del pueblo que dio su vida por el pueblo. Su viaje ambulante por toda España lo acercó hasta ciudades como Estella, en Navarra, donde un grupo de falangistas apedreó lo que conocemos como “La Barraca”, expulsando a los mismos de la ciudad. Sin embargo, Tudela y Pamplona, acogieron con gusto la obras de Lorca, celebrando actos en localizaciones como el Teatro Gayarre de Pamplona.

¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan

Más allá de su obra: Los motivos de su asesinato

Dejamos de lado a Bernarda Alba, a la novia, a Leonardo, a Adela, e incluso a la luna del romancero gitano. Nos sumergimos en su vida, en su trayectoria, y en su imparable carrera, que, aunque acabó truncada por las balas de la intolerancia y el fascismo, creció como nadie lo ha hecho de forma póstuma. Por mucho que les duela a los que sumergieron a nuestro país durante cuarenta años en la gran mentira, Lorca sigue vivo.

A Lorca lo mataron por dos motivos, por rojo, y por maricón. Por rojo, por defender la república, y la nueva soberanía elegida por el pueblo de forma democrática. Fue un fiel apoyo de la república, y eso no le gustó a los que el 18 de julio del 36 empezarían una guerra de sangre que enfrentó a un país, hermanos contra hermanos.

Solo duró un mes vivo desde que el estallido cogiese fuerza, y si algo agravó esto fue su condición sexual. ¿Por qué? Pues muy fácil, el movimiento de sublevación; que luego conoceríamos como franquismo, basó su ideología en un férreo catolicismo que bien se aleja de las bases morales de la biblia. Esto es algo parecido a lo que pasa a día de hoy en Afganistán. La Iglesia Católica española, cerró sus puertas a todos los que se saliesen del sendero marcado en sus bases morales impuestas a golpe de cañón, y Lorca fue uno de ellos.  El poeta eligió la libertad de elegir a quien amar, y no mentirse a sí mismo.

Cerrar la herida

Para cerrar la herida es necesario poder recoger su cuerpo de aquella cuneta inhóspita en la que fue abandonado junto a Junto a los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Juan Arcoyas Cabezas y el maestro de escuela Dióscoro Galindo. Sus cuerpos reposan en el silencio intranquilo, como aquellos que desaparecieron de manera forzosa, y que hoy son reconocidos como víctimas de la represión franquista.

Y con este artículo os preguntareis, ¿Por qué hablar del asesinato de Lorca en la sección de tendencias? Pues muy fácil, porque Lorca es una tendencia pura, imborrable y grandiosa. La obra del granadino es patrimonio de nuestras raíces, y su historia es el reflejo de la sangre que las balas derramaron sobre toda nuestra geografía. Hablar cada 18 de agosto sobre el asesinato de Lorca es sanador y emocional. Hablar, recordar y no dejar que su nombre se borre de la historia, aunque casi seguro que no lo hará. Su obra es magia convertida en versos, en palabras, y en arte puro.

En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida