¿A dónde vamos hoy?

Estábamos en Hanoi, no preguntes por qué. Acabamos con dos mochilas repletas de ropa y locuras en Vietnam, un domingo cualquiera. Nos despertamos aquella mañana con ganas de comernos el mundo, y así fue, literalmente. ¿Por qué Hanoi? No lo sé, lo decidió el maldito azar. Giramos un globo terráqueo, pusimos el dedo, y aquí estamos, montados en un tuc-tuc recorriendo estas exóticas calles juntos. Los paisanos nos miran raro, con extrañeza, pero nos sonríen al pasar. Debe ser que no ven muchos europeos por aquí, hasta nos han regalado fruta. No sabemos dónde vamos a dormir ni qué visitaremos mañana, tan solo llevamos un mapa de la ciudad y muchas ganas de vivirla. ¿No es genial? Digo, esto de sentirte libre, de andar sin rumbo, de conocer lo desconocido, pero sobre todo de hacer todo esto contigo. Quién sabe dónde estaremos mañana, qué más da, que dejarse llevar suena demasiado bien.

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