Recuerdos

Una fotografía, una mirada, un recuerdo, un simple gesto… Aquel sueño que parecía que iba a durar para siempre. Y sin embargo acabó. De repente. De la forma más imprevisible. Un día tocó volver a tocar tierra, a dejar de soñar, a dejar de reir, a vivir solamente de hechos, y no de fantasías. Porque, sencillamente, los finales felices son cosa de las novelas y de las películas, no de la vida real. Porque, al fin y al cabo, nada que merezca la pena es para siempre. Porque al final todos estamos hechos de cicatrices, de sueños rotos, de desengaños. Porque todo se acaba ¿O no? 
 
Quizás aun haya tiempo para un sueño, para una nueva ilusión, para volver a creer en el futuro. Y en la magia. Para disfrutar de esos pequeños momentos que hacen que la vida merezca la pena. Para volver a confiar. Para arriesgar. Para sentir. Para sonreir. Para vivir.