La escapada

Tras tiempo planeando aquella escapada, por fin llegó el gran día. Hacía años que vivíamos en la gran ciudad, el pueblo había quedado atrás. Nuestros sueños artísticos y profesionales no se podían realizar allí. La ciudad nos dio todo; un ambiente en constante ebullición creativa, pero a la vez muy exigente. Claro, a la vez tanto humo nos había ido ahogando poco a poco mientras enrarecía la atmósfera. Nuestros pulmones pedían aire puro, nosotros, un descanso de tanto trabajo. Allí, llegamos a uno de los parajes más desconocidos de las afueras del pueblo. Aquel torrente de agua fue para nosotros la mayor expresión de libertad. Nuestros pulmones se habían limpiado por completo de polución, nuestros corazones estaban llenos de felicidad. En medio de ese éxtasis, decidimos inmortalizar el momento para volver a este cuando las fuerzas vuelvan a flaquear.