Los ángeles y demonios de Cecilio G.

De toda esta batería de artistas surgidos en el cajón de sastre conocido como música urbana, para mí uno de los más representativos por su originalidad del panorama es Cecilio G. La primera vez que lo escuché, los chavales de quince o dieciséis años comenzamos hacernos eco del fenómeno trap. Animado por el momento, me metí en Spotify para escuchar algunos temas suyos. Ya no recuerdo lo que debí escuchar, simplemente que mi primera impresión fue de rechazo total: “¿Pero este realmente música?”. A día de hoy, más familiarizado con el trap (lo cierto es que está habiendo cierta fetichización del género) me he acercado de nuevo a la música de Cecilio G. y como San Pablo cuando se cayó de su caballo camino a Damasco recibí la luz divina de Ceci para convertirme a su música.

Juan C. Ruiz comenzó en esto de la música entorno al año 20114, conocido como Cecilio G. fue uno de los miembros de PXXR GVNG, el grupo fundacional del trap en España -al poco tiempo lo dejaría, marcha que no estaría exenta de polémica y generaría uno de los primeros beefs del panorama. Pienso que para entender la discografía de Cecilio G. hay que ver su figura como una dualidad, donde tenemos, por un lado, a un Cecilio G. macarra y punki y, por otro lado, a un Cecilio G. solitario y sentimental. Estas dos caras de la misma moneda conforman la esquizofrenia musical donde encontramos un cambio radical entre sus temas, ya sea en su forma o en su contenido.

Las dos caras de Cecilio G. : El malo

La carrera de Cecilio G. es una línea constante hacia la polémica y es que es un músico sin pelos en la lengua. Tal es el caso, que su relación con el público ha sido de amor-odio, llegando a insultar a parte de quienes asistían a sus conciertos. En la intro de Polla Blava (2014) cargaba contra los oyentes que tenían la osadía de decirle cómo debería hacer su música: “Cuando tú me pagues doscientos euros yo hago el disco que tú quieras y de la forma que tú quieras”. También, ha ido contra otros artistas en el bien conocido beef (que a veces conviene entenderlo como un juego entre los artistas y no tanto como una bronca real), sea en el caso de C. Tangana (No toy), Yung Beef, Pimp Flaco al que le amenazó con reventarle el coche, o en el tema Gucci Shanna donde no deja a pollo sin cabeza: “¿Es Calle 13 lo que escucha tu padre?”.

Este macarreo trasladado a su música lo podemos ver en I still with apes HDA (2015), “su álbum más experimental hasta la fecha, lleno de distorsiones de voz y ralentizaciones o aceleramiento del sonido” [Castro, E. (2019). Cecilio G. siempre grana. EN. E, Castro, El trap: filosofía millenial para la crisis en España (pp. 109 – 135). España: Errata naturae]. En su mixtape del 2018, MAD MAX POWER, en el tema que da título a este álbum, muestra su faceta salvaje de noches de fiesta, drogas y pelea. En Trendy Balls + Maxzurrio habla sobre su conflictiva personalidad, dejando ver esta complicada relación que ha tenido con antiguos amigos y colaboradores, relaciones que se han visto rotas. En el mismo tema, Cecilio G. aborda sus demonios interiores (“el sueño de la razón, el cantante no oculta que se somete a terapia psicológica: “Viví en otra realidad de mi cerebro / Ahora estoy aquí y te lo cuento, por cierto / Me hablaron criaturas que venían del infierno”.

Más ejemplo de su rebeldía, en el julio de 2018 Cecilio G. borraba todos los temas de su canal de YouTube para al rato subir un álbum titulado YONOSOYTUPADRE. Este repentino lanzamiento sorprendía a todos por lo punki de la propuesta, y no punki en sentido espiritual, sino realmente Cecilio G. se pasaba a la música punk – a través de sus canciones y entrevistas ha declarado su gusto por Eskorbuto o los Sex Pistols. VICE titulaba este lanzamiento como “el mejor disco punk del año”.

Finalmente, como manera anecdótica y para ver esta irreverencia que se manifiesta en otros ámbitos. Cecilio G. ha colaborado con los Vengamonjas en su webserie, Da Suisa – serie donde el dúo cómico a base de improvisar los capítulos de los Simpsons acaban subvirtiendo las expectativas de la broma de la serie a la que parodian. En un capítulo en el que Cecilio G. encarna el personaje de Bushdemont, una simbiosis entre Bush y Puigdemont. También, en su programa de entrevistas para YouTube producido por El País, El show de Cecilio G. en cuyo primer y único episodio entrevista a Carlotta Cosials, integrante de Hinds. El absurdo de la entrevista, en lo que Ernesto Castro define como postentrevista, fue tal que El País se dio cuenta del monstruo que había creado y decidió cancelar el “programa”.

Las dos caras de Cecilio G. : El bueno

La noticia de que Cecilio G. estaba en la cárcel el pasado 2018 sorprendió en las redes; noticia nada exenta de especulación. A su salida, meses después, el cantante relataba la experiencia como algo horrible para cualquier persona pero que le verdaderamente le había hecho reflexionar. Al tiempo daría una entrevista para El Bloque, programa de YouTube paradigma del trap en España, donde contaba sus experiencias. De hecho, se muestra todo el rato oculto bajo la enorme capucha de su abrigo como si fuese un confesionario. En la entrevista, Cecilio G. hablaba sobre su complicada personalidad, aquella que le había hecho y deshacer relaciones: «Yo no sé si soy yo o son los demás que cuando estoy en un sitio más de un año se destroza el sitio». También, abordaba lo ya nombrado anteriormente de sus problemas psicológicos. Por lo que sabemos de la vida personal de Cecilio G. es que no fue fácil, siendo adolescente Juan C. Ruiz perdía a su padre; su fallecimiento podría explicar lo conflictivo de su figura. También señalar, que el propio músico muestra un amor y unión hacia su madre fruto de aquella tragedia. En 2019 lanzaba Million Dollar Baby, producida por La Vendición, sello independiente de Yung Beef. En el disco, Cecilio G. se abre en canal, ofreciendo temas de lo más sentimentales y personales. Ya la Intro está dedicada a su padre como si de una versión moderna de Coplas a la muerte de su padre se tratase: “Daría la vida por verte / Y saber dónde pollas estás / Saber cuándo estás en mi mente / Quiero que me hables de la muerte”. En el tema homónimo del disco, Million Dollar Baby, repasa su turbulenta trayectoria. La canción final es una versión del Porque te vas interpretada por King Jedet, una elección que para nada resulta accidental.

Como ves siempre ha ido mal

Por eso quiero que sepas, que yo vengo de la mierda

Y le quiero cantar, a los que aún siguen en ella

Que no sientan soledad

Que no dejen que el sistema les hunda jamás.

(Cecilio G. Million Dollar Baby)

 

En su sencillo, From darkness with love, título sugerente cuanto menos y cuya portada es un símbolo feminista, Cecilio G. parece redimirse de sus pecados: “Sé que he cometido algunos pecados / No sé si algún día me perdonaré / El mal nunca viste de blanco”. Volviendo al álbum de MAD MAX POWER, en Chico raro dedica unos últimos minutos, donde el tema ha cambiado radicalmente de sonido, a algún amor suyo: “Mandarlo todo a la mierda / Solo tenerte a ti (…) / Que le follen a esas cuerdas que me atan a mí”. Finalmente, señalar las referencias religiosas esparcidas por toda su obra; en esta significación que tienen los símbolos religiosos de culpa y redención, cuestión que se acentúa más con el tatuaje de una cruz que luce Cecilio G. en su frente.

Su música lleva a la permanentemente confusión de no saber si estamos escuchando a Cecilio G. o a Juan C. Ruiz, en esta muestra de su personalidad dual que he tratado de explicar. Un cantante que se sigue manteniendo como un transgresor en un panorama en el que todos quieren ser transgresores. Si bien es un nombre reconocido por todos, Cecilio G. son de los que aún se mantienen firmes frente a la asimilación de la escena urbana por parte del establishment musical. Único donde los haya, figura adversa de querer, parece dibujarse con este aura de artista maldito de la música española.

 

 

 

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