Matchday en Liverpool

¿Alguna vez han pensado visitar Anfield? Liverpool FC - Southampon: crónica de la previa, el partido y el post-partido

El pasado sábado, 18 de noviembre, se jugaba el Liverpool FC – Southampton. La ciudad de los Beatles se inundaba desde primera hora de la mañana de color rojo con ocasión de la duodécima jornada de la Premier League. Desde el puerto del río Mersey, en el centro histórico, incluso en las zonas residenciales más alejadas y hasta los aledaños del mítico estadio de Anfield Road, se respiraba ese ambiente a fútbol. Era día de partido.

Inglaterra es la cuna del fútbol y esa tradición se puede sentir en todo momento. Tras mi visita a Liverpool, mi sensación es que la cultura inglesa del matchday es muy diferente a la española. No se trata simplemente de acudir una hora antes del partido a modo de previa y de comentar a la salida las jugadas polémicas en un bar. Si bien el partido de este sábado puede decirse que era un partido más –no era un partido europeo ni un rival de mucha entidad de la competición doméstica–, la gente empezó a llegar a Anfield desde primera hora de la mañana.

El Liverpool lo ha sabido aprovechar y programa cada jornada numerosas actividades dentro del complejo del estadio. Mi pareja y yo pudimos vivirlo este pasado fin de semana de primera mano. Según nuestra experiencia, el itinerario comenzó al punto de la mañana con un tour guiado por Anfield. Allí puedes conocer la historia del estadio, su construcción y evolución, pasar por las estancias más destacadas, bajar al césped por el túnel de vestuarios y tocar el conocido letrero de “This is Anfield”. Contemplar el majestuoso estadio y, en especial, la grada más admirada del mundo –The Kop– con el olor a césped recién cortado de fondo mientras los operarios ponen todo a punto es un valor añadido que los clubes deberían anotarse.

La ruta continuó con la visita al museo del Liverpool, un club de 125 años de historia, en el que se pueden observar, entre otras muchas cosas, las 5 orejonas que coronan a este club como el más laureado de Inglaterra en Europa. A ello debe sumarse la «Steven Gerrard Collection», estancia en la que se encuentran numerosas donaciones hechas por el mítico capitán red a su eterno club.

Al salir del museo, apenas las 10 de la mañana, todo el complejo del estadio estaba abarrotado. Y se entiende perfectamente, dado que ya había una fan zone con una pantalla enorme y diferentes caravanas de comida rápida –por supuesto, una de ellas un Fish & Chips con forma de Yellow Submarine–, colas para comprar entradas (por cierto, aunque desde el club se insiste en que es casi imposible adquirir entradas el propio día del partido, este sábado sí quedaban unas pocas localidades libres por la mañana), numerosos puestos ambulantes de bufandas y camisetas y una enorme tienda oficial de 2 plantas en la que se puede encontrar el merchandising más variado.

Conforme se acercaba la hora del partido las calles se teñían aún más de rojo y la peregrinación hacia Anfield comenzaba a complicarse, pues las líneas regulares de autobús se cortan 90 minutos antes del pitido inicial y hasta media hora después del final. Tras los oportunos controles de seguridad y una vez en el estadio, el Liverpool sigue generando dinero. Dentro puedes encontrar cafeterías y puestos de comida rápida y un dato interesante es que a diferencia de los estadios españoles, en Anfield sí sirven cerveza con alcohol.

Ya en la grada se puede comprobar que prácticamente las 54.074 butacas se llenan y, en los instantes previos a la entrada de los jugadores al campo comienza el momento más esperado: es la hora de entonar el You’ll never walk alone. El himno más conocido del fútbol mundial, ese que sonó en el Atatürk de Estambul en 2005 para levantar un 0-3 favorable al Milan en la final de la Champions… una experiencia inolvidable que desde aquí aprovecho para recomendar a todo amante de este deporte. A partir de ahí el partido fue plácido y la afición disfrutó de un cómodo 3-0 (golazo de Salah incluido para abrir el marcador). ¡Un guión perfecto! Aunque, puestos a pedir, no habría estado de más una remontada al más puro estilo Liverpool para elevar la emoción…

Para poner punto y final a una estupenda jornada en Anfield quisimos vivir el post-partido en primera persona. Vimos gran cantidad de aficionados red en un pequeño pub colindante con el propio recinto del estadio y allí fuimos. La humedad y lo pegajoso del suelo anunciaban todas las horas de previa y post-partido que se habían vivido allí y, efectivamente, comprobamos cómo las pintas de cerveza corrían mientras los aficionados comentaban algunos de los “highlights” del partido y en otras televisiones se podían ver otros resúmenes de la jornada y partidos históricos del Liverpool FC. Además, el pub contaba con muchísimas bufandas de clubes de todo el mundo. Para mi gusto, decoración inmejorable, y todavía más si una bandera de mi Real Zaragoza coronaba una de las televisiones del local.

El Liverpool FC, Anfield y la ciudad de Liverpool en general esperan con los brazos abiertos a todo amante del fútbol. Allí, Nunca caminarás solo.