Una de las cintas más duras del cine español, capaz de sobrecoger visionado tras visionado. La crudeza se convierte en belleza al llegar el desenlace. El mar con el que siempre soñaron se lleva todo su sufrimiento. De la mano de Carmen y Lola vamos desgranando una historia en la que muchas nos sentimos reflejadas muchas mujeres. Vamos viendo que la sociedad no es tan tolerante con el diferente, vamos sintiendo las cadenas de nuestro entorno.

La falta de profesionalidad de los actores aporta una naturalidad insuperable, el resultado va más allá de una película al uso. Podría ser incluso un documental, filmando una vida a tiempo real. Y se ve todo, lo bueno y lo malo. En esa vida hay gente, destaca Paqui (Carolina Yuste); más que una amiga es un ángel. Se desvive por los demás porque sabe que hay mucho mundo aparte del barrio, y quiere que los demás puedan progresar. Se le puede contar todo, por tanto, puede guiar a Lola y a Carmen en su camino hacia la libertad. Más amigas como Paqui necesita este mundo.

También está la familia, esa que se llenó de rabia y tristeza al confirmarse los rumores que corrían por el barrio. Al llegar a casa ves la dantesca escena. Una habitación revuelta, una madre llorando amargamente y un padre furioso. A ellos siempre les habían dicho que la homosexualidad está mal, para colmo tienen una hija lesbiana. La mayor de las deshonras, que encima parece no tener solución. Todo contacto con lo conocido se desvanece, no hay vuelta atrás.

De principio a fin, los sentimientos están a flor de piel. Desde el amor más sincero hasta la emoción más oscura. Todas las fases en el armario, las dudas y los miedos del primer rechazo. Un viaje por el autodescubrimiento, que todo lo que querías no era exactamente lo que querías. Apareció el verdadero amor incluso de una forma casi impensable. Y toca salir a la carrera junto a él. En palabras de Javiera Mena: “El amor homosexual es el más romántico de todos”

Me emocionó en su día y posiblemente me siga emocionando toda la vida, es imposible no verse en cada escena. A pesar de la polémica que suscitó el estreno, he de decir que está película es imprescindible. No sólo por la muestra de la lesbofobia, que puede estar en cualquier sitio, sino por el racismo. Guiados por prejuicios, se desprecia a gente que busca una vida mejor y esas barreras se muestran.

Por último, quiero dar mi más sincera enhorabuena a Arantxa Echevarría y a su equipo por todo el apoyo prestado. Mis felicitaciones por los premios, que ayudarán a la promoción del largometraje. La verdad es que me gustaría seguir viendo a este elenco maravilloso con el que habéis contado. Gracias por enamorarnos a los espectadores, gracias por enseñarnos que el amor siempre gana.

Esto es más que Simplemente, Carmen y Lola es un hito en la visibilidad gitana y LGTB española.

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