En España el Día del Padre se celebra el 19 de marzo. Internacionalmente esta festividad se celebra el 16 de junio y, por ello, el programa de Jimmy Kimmel decidió buscar al “mejor padre del mundo”.

La sección, cuyo vídeo podéis ver aquí muestra a padres con sus retoños, dispuestos a ser preguntados sobre sus vidas. Antes de ello todos aseguran, tremendamente orgullosos, ser magníficos padres y gozar de relaciones cercanas y cariñosas padre-hijo/a. Tres minutos después vemos su incapacidad para contestar preguntas tan básicas como el color de ojos o la fecha de cumpleaños.

No es un chiste. O al menos no debería serlo. Pero si, a medida que transcurría el vídeo, me iba indignando; un sentimiento generalizado en las redes. Me indigna aún más que cada respuesta silenciosa o errónea aparezca seguida de chistes, risas o gags graciosos por parte del público y del propio programa. No creo que deba producir gracia nada de lo que ahí aparece. Si acaso vergüenza.

La sociedad en la que vivimos como humanidad ha sostenido durante años que la única familia natural es la formada por hombre-mujer-descendencia. Hoy, en medio del Pride Month, encontramos que son únicamente 28 países (algunos no completos) los que permiten legalmente la adopción a parejas del mismo género. El argumento que lo sostiene es que esos menores solo pueden ser criados de manera sana y segura en entornos de progenitores hombre-mujer.

Existen miles de motivos y pruebas científicas que desmontan este argumento. Ahora mismo solo quiero lanzar una pregunta al aire: esos chicos y chicas, niños y niñas, que aparecen en el vídeo viendo cómo sus padres desconocen todo de su persona, ¿pueden sentirse queridos?, ¿es ese el entorno ideal que creemos mejor para criar personas?

La infancia y la adolescencia no requieren de padre y madre. Miles de realidades familiares en el mundo demuestran esto. Se necesita amor, cariño, comprensión, apoyo, apego seguro, confianza, educación, valores. Dudo que un padre que no sabe cuál es el nombre del centro de estudios o cuál es el curso de su hija puedan ofrecer eso. Y si fuera hombre me ofendería profundamente saber que la expectativa está tan baja que no se espera de mí nada como padre.

El mismo mundo que impide a personas LGBT+ adoptar o recurrir a reproducción asistida se ríe ante padres que se desentienden de sus hijos/as. El mismo mundo que no considera que un hombre deba esforzarse en ser padre más allá de la fecundación y el dinero, mira con lupa a la mujer madre para arrojarla a los leones por no ser lo suficientemente buena.

El machismo y la injusticia que desprenden ese vídeo son asombrosas. Tal vez el premio al padre del año debería ser para la madre que responde todas y cada una de las preguntas que su marido no es capaz. Pero seguramente le demos la medalla de mejor padre al protagonista del vídeo viral por hacer lo mínimo. Como siempre.

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