Trata de personas, lo que nadie conoce. De boca de la mismísima Srta. Bebi

La trata de blancas siempre se considera como algo ajeno y lejano. Hoy vengo a demostraros que está mucho más cerca de lo que realmente se cree. De las palabras de la Srta. Bebi, es hora de que la sociedad cambie.

Trata de personas. Muchos conoceréis el concepto ambiguo. Otros muchos ni siquiera sabréis de lo que hablo. Pero hoy voy a mostrar casos prácticos, aquellos detalles que la Wikipedia, o la RAE omite.

De las palabras de Srta. Bebi, una activista anónima, autora de dos poemarios, y la novela “Memorias de una Salvaje». De puño y letra, colgó numerosos stories en su Instagram, contenedores de toda esta información.

¿Sabéis quienes son estos hombres?

 

Cristian y Sebastian son más conocidos como “Los Sandulache”, su apellido. Se dedican a tratar con seres humanos desde Rumanía, y operan (según los medios “operaban”) en España.

Regentaban dos prostíbulos en Oviedo, pero se encontraban en contacto con proxenetas de todo el país. Engañaban a chicas jóvenes, prometiéndoles trabajos como camareras en Asturias. Una vez llegaban a España, las obligaban a prostituirse. Las torturaban, desde pegarles palizas hasta obligarlas a comer billetes si no traían mucho dinero después de las maratonianas jornadas laborales. Una noche, varias chicas tuvieron que ingerir 700 euros en billetes pequeños porque habían conseguido poca recaudación.

Solo entraron una vez en prisión, permanecieron dentro una semana, y pagaron una fianza de 30.000 euros con billetes falsos, que incomprensiblemente fueron aceptados.

Para este proceso, el clan Sandulache, liderado por Cristian y Sebastian, pero conformado por numerosas personas, se hizo con los servicios de los penalistas más reputados de Asturias. Y este equipo de abogados consiguió la anulación del juicio.

No solo eso, estas personas, que tenían esclavas sexuales en clubs de alterne, no estaban en prisión provisional. Los Sandulache llegaron por su propio pie al juicio, y cuando acabó la vista se volvieron a sus casas. Porque estaban en libertad. El juez no valoró riesgo de fuga, por lo que les dejó en la calle.

Luego está su trato hacia las chicas. Las tenían esclavizadas, con el pasaporte retenido. Casi no les dejaban salir de la casa en la que vivían hacinadas, les robaban, y por si fuera poco, les amenazaban con matar a sus familiares en Rumanía si no se hacían cargo de la deuda que habían adquirido con ellos al haber caído en sus redes.

Sobre los Sandulache pesan más de una veintena de antecedentes policiales sólo en España, pero ha sido difícil llegar a sentarlos en el banquillo. De hecho, varios letrados de la defensa apuntaban a los medios de comunicación lo extraño que ha resultado que estos proxenetas se hayan salvado en tantas ocasiones de ser juzgados.

Pero aún hay más atrocidades que los proxenetas hacen día a día con tal de obtener la paga diaria.

Casi no les dejaban salir de la casa en la que vivían hacinadas, les robaban, y por si fuera poco, les amenazaban con matar a sus familiares en Rumanía si no se hacían cargo de la deuda que habían adquirido con ellos al haber caído en sus redes.

Son cuatro las técnicas de tortura que utilizan con las chicas que tienen esclavizadas en pisos, casas y clubs de alterne.

1.La penitencia.

Si haces algo que se considera prohibido, malo o de incluso mal gusto, las hacen colocarse de rodillas, encima de un cartón con pequeñas piedras incrustadas, que se clavan hasta sangrar. Ellas estarán así hasta que los proxenetas (sus dueños) quieran levantarlas (Ya que llega un momento en el que prefieres no moverte solo para no sentir el dolor, o porque se les duermen las piernas). No se las permite dormirse, solo esperar cuanto sea necesario hasta que decidan moverlas.

2.  La tragaperras.

Las chicas deben procurar recaudar el dinero que ellos consideran necesario o digno, siendo violadas por los hombres que visitan el prostíbulo. En el caso de faltar dinero, o faltar un solo euro, les hacen sentarse en una silla frente a una mesa repleta de billetes, los cuales te harán tragar. Para conseguirlo, deben enrollar los billetes (pues si los doblan se crean bordes y se arañan la garganta), y tragarlos como puedan con agua. Todo este proceso se lleva a cabo mientras les insultan, las pegan o se ríen de ellas. Solo les queda el pensamiento de “Intenta tragar los billetes, porque vas a tener que comértelos”

3. El tatuaje

Algunos proxenetas tatúan a “sus mujeres” para marcarlas, pero dentro de este mundo, el tatuaje consiste en otro tipo de tortura: marcarte con golpes para que recuerdes lo que has hecho mal. Les quitan la camiseta, desnudándolas de cadera hacia arriba, colocándoles en una mesa boca abajo y les comienzan a dar latigazos en la espalda con un cinturón. Les tiran al suelo, y les matean las piernas y el culo hasta llenárselas de moratones para que recuerden cada vez que se duchan, o se desnudan quien son. Su identidad, y que tengan claro de quién son propiedad.

También es frecuente que las obliguen a repetir mantras mientras lo hacen, como si les obligaran a repetir la lección castigada frente a la pizarra.

4. El palo santo.

Esta técnica se realiza cuando las chicas hablan más de la cuenta, intentan denunciar su situación o a algún cliente. No todo el mundo sabe lo que es el palo santo, un trozo de madera que se utiliza como incienso, el cual los proxenetas utilizan para torturar.

Utilizan un trozo de palo santo en cada lado de la boca, los cuales colocan apoyando los bordes arriba y abajo, abriendo la mandíbula. Permanecen así, con la boca abierta por esos dos palos todo el tiempo que ellos consideren necesario. Es una forma de demostrar que se les irán las ganas de abrir la boca la próxima vez, a parte de que muchas veces lo combinan con “la penitencia”.

Imaginad el dolor que produce estar horas con esos dos trozos de madera metidos en la boca. Si lloras, te ahogas. No puedes hablar. No puedes tragar saliva. Literalmente te puede romper los ligamentos y músculos. El dolor de cóndilos y mandíbula es simplemente insoportable.

Hay gente que piensa, que esas mujeres mantienen relaciones sexuales por dinero por que quieren y no denuncian porque no les da la gana. Esa gente, no tiene ni idea de lo que es ser víctima de un secuestro, ni de la esclavitud sexual. A eso le sumamos las violaciones diarias y la violencia sexual. Recordemos que esas chicas no quisieron estar así, ni siquiera imaginaban acabar así, como esclavas sexuales.

¿Lo peor de todo esto? ¿Hay algo más?, os preguntareis vosotros, lectores. Dos millones y medio de hombres en nuestro país violan a esas mujeres. Solo en nuestro país, en España. No importa que las chicas accedan a que tengas sexo con ellas, si en realidad necesitan ese dinero para sobrevivir, o directamente para no ser asesinadas: estás violando a esa chica.

Esa es la realidad. Eso es lo que sucede todos los días ahí fuera: violencia sistemática y aceptada. Y es, debido a la demanda el porqué existe la oferta.

Citando a la autora de estas palabras, Srta. Bebi:

“La próxima vez que un amigo bromee con irse de putas, acordaos de esto”

“Hoy han sido unos, mañana serán otros proxenetas. No voy a  parar hasta que todo el mundo sepa que ocurre dentro de los pisos clandestinos, de los clubs de alterne llevados por esas mafias, en los polígonos y en las esquinas de cada ciudad. Hasta que cada uno de los hombres que pagan por violar a una mujer se sienta señalado al decirlo, y hasta que cada persona que mire un cartel de neón desde el cristal del coche, o retire un anuncio de chicas en alquiler de un parabrisas, se pregunte qué puede hacer desde su humilde posición para cambiar las cosas. No me importa nada más que terminar con el sufrimiento de esas chicas, chicas como yo, que un día quisieron tener la vida que nunca han podido tener. No me quedaré callada, no mientras tenga voz para hablar y manos para escribir”

Las mujeres prostituidas en España, deben denunciar ellas mismas. Policías especializados atienden las denuncias en el teléfono 900 10 50 90, y en el correo trata@policia.es durante las 24 horas del día. Pero es muy difícil. Tened en cuenta que ellas como cualquier víctima, se “acostumbran” y no quieren salir por puro pánico, y se encuentran muy trastornadas. Imaginad que solo conocéis ese ambiente.

La culpa de todo esto es la sociedad, y debería de ser la sociedad quien lo cambiara, partiendo de la voz de cada uno de nosotros. Educamos a los hombres en la banalización continua de la violencia, en la posesión y en el ejercicio de poder. Educamos a las mujeres en la sumisión y la obediencia como sello. Ese “no hagas caso, te pega por que le gustas” de la guardería es la primera piedra.

Todo el conjunto de mensajes lanzados aboca al hombre a violentar, y a la mujer a soportar. El modelo de hombre actual se crea. Lo crea la sociedad, no solo un padre o una madre. Ningún hombre nace machista.

Para mí, lo ideal sería educar a los jóvenes y exterminar la demanda de raíz. Dejad de normalizarlo, y mostrar una repulsa activa y conjunta.