Llorar después de un orgasmo, ¿Te ha pasado alguna vez y no lo has entendido? ¿Le ha ocurrido a tu pareja y se te ha desconfigurado el cerebro al ver lo que pasa? Tranquila, dale al reset y vuelve a funcionar con normalidad, porque si tu pareja se ha echado a llorar después de una relación de la que ha disfrutado: es bueno.

A mí que me lo expliquen

Cuando alcanzamos un orgasmo, nuestro cuerpo se ha enfrentado a muchos cambios previamente, y se expone a una vuelta a ese estado habitual tras la liberación de la energía acumulada.

¿Qué ocurre? Que esa energía no es solo física, también es emocional. Tienes tus cinco sentidos dirigidos a una actividad placentera y, cuando la intensidad llega a su punto más alto, también lo hacen las emociones. Siendo el orgasmo nada más que una liberación, ¿cómo iba a ser puramente física?

De una forma muy resumida y rápida: cuando llegas al clímax, te dejas ir física y emocionalmente, lo que puede significar –aunque no es el único resultado posible– que se te escapen las lágrimas.

Y esto, amigas, es normal. De hecho, si se tuviera que añadir algún tipo de connotación, se diría que es algo bueno. Conseguir mover las emociones con esa intensidad y sacarlas del cuerpo junto a la sensación física, te permitirá sentirte liberada.

En definitiva, llorar después de un orgasmo solo es una forma que utiliza el cuerpo para explotar la energía que se ha acumulado.

Pero por qué acabar llorando

Lo que más suele llamar la atención es el llanto –porque lo asociamos con la tristeza, y nos choca que suceda después de un orgasmo–, pero lo cierto es que esta expresión de la liberación también se puede producir a través de otras formas, como puede ser la risa. Hay tantas formas de responder al clímax como personas hay en el mundo.

Algunas personas ríen, otras pueden llorar después del orgasmo. Algunas gimen, y otras no. Muchas se duermen, y otras son incapaces. A veces puedes hasta marearte, y otras no. ¡No hay una única forma de responder! Ni si quiera tú misma responderás de igual forma en distintas relaciones.

No te obsesiones tratando de buscar una respuesta a por qué tú o tu pareja ha acabado llorando: solo es una expresión. Lo que importa es que la relación haya sido placentera. Y si puedes aprovechar el momento para abrazar esa emoción que te desborda, ¡hazlo!

Es una cosa que va con el género, ¿no?

Pues no, cariño, eso es lo que te han hecho creer en la televisión, en el cine, y cualquier otro elemento que haya sido tocado por el patriarcado. Sorpresa: los hombres también tienen emociones, y… ¡También lloran! Incluso después del sexo, sí.

Prefiero reprimirme, es raro

Si reprimes tus emociones, es porque hay un agente externo que está castigándote por mostrarte tal y como eres.

¿Es tu miedo por la posible reacción de tu pareja? Comunícate, si le haces saber que estás bien y que no es un llanto de tristeza, es posible que lo entienda aún sin haber pasado por ello. Permítele saber que estás experimentando algo bueno.

¿Es tu propio miedo a no entenderlo en el momento? No te presiones, date un minuto para respirar y dejar que la emoción te embriague. Verás que no es triste, que no es doloroso, que no es el tipo de llanto que nos imaginamos al pensar en la palabra «llorar». No tengas miedo a experimentar con tus propias emociones, hará que cada día te conozcas mejor.

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