La banda sonora de Barcelona

La música en la calle es parte del patrimonio cultural de la ciudad y un elemento de reclamo para que el visitante viva una experiencia única.

 

Cada vez se ven más zombis y robots que solo entienden de productividad, que van caminando por la calle con las dos pupilas clavadas en los móviles y los auriculares puestos. Donde su paisaje se reduce a unos mensajes y el sonido que escuchan a las canciones que ya saben de memoria. De este modo, aunque tal vez sea demasiado osado por mi parte, propongo pasear por la ciudad y escuchar. Solo con escuchar los sonidos de la ciudad ya se pueden descubrir muchas sensaciones. Cada calle, cada esquina, cada puente tiene su propia banda sonora y los responsables de esto son los músicos callejeros. Levanta la cabeza y vive Barcelona, vive la música.

Gracias a los músicos perderse entre los callejones pasa a ser una experiencia única

Estar en Barcelona y pasear por el barrio gótico o por el arco del triunfo mientras escuchas de fondo una sinfonía de Beethoven a piano o versiones de Prince en una voz ronca es algo que no tiene precio, y esto lo sabe muy bien el ayuntamiento. La música en la calle es parte del patrimonio cultural de la ciudad, y, así, perderse entre los callejones pasa a ser una experiencia única. Por lo tanto, el gobierno municipal tiene implantado un reglamento que regula la música callejera con el objetivo de garantizar las mejores condiciones tanto para los peatones como para los músicos.

El distrito de Ciutat Vella es la zona donde hay más presencia de músicos callejeros, ya que, al tratarse del centro histórico de la ciudad, también es un sector muy frecuentado por turistas. De este modo, la presente normativa se centra en esta zona y detalla específicamente los espacios habilitados para las actuaciones. Además, todos los artistas deben de tener su debida acreditación para poder estar en dicho lugar. De lo contrario, pueden ser sancionados por la policía.

Dentro del sistema de acreditaciones, se diferencian dos tipos de puntos habilitados con la intención de minimizar las molestias que pueda ocasionar la actividad en las calles y plazas del barrio cercanos a vecinos. Primeramente, están los puntos que se encuentran dentro del barrio Gótico, que deberán seleccionar piezas melódicas y suaves que no superen los 65 decibelios. En segundo lugar, se encuentran los puntos que están fuera del barrio Gótico, y donde se puede interpretar todo tipo de música que no supere los 70 decibelios.

Destaca la necesidad de tener un repertorio variado y la prohibición de repetir en periodos breves las mismas piezas.

Los músicos acreditados también están regidos por unos determinados horarios y turnos que varían según si es un día laboral o fin de semana y en los que se detalla el número máximo de integrantes. Asimismo, entre las condiciones requeridas para tocar en la calle, destaca la necesidad de tener un repertorio variado y la prohibición de repetir en periodos breves las mismas piezas.

Actualmente, dentro del programa Cultura Viva del Instituto de Cultura de Barcelona, se está creando una nueva normativa que regule la música callejera en toda la ciudad con la creación de nuevos puntos para tocar. Además, de este modo, también se busca descongestionar el casco histórico para abrirse al resto de barrios.

Igual que la capital catalana, también encontramos reglamentos similares en otras ciudades como en Madrid, donde las autorizaciones tienen un procedimiento similar, y en Londres, que también hay estrictas condiciones en los músicos del metro. Así, solo queda alzar la vista, escuchar y disfrutar de nuestras ciudades y los momentos mágicos que los músicos nos brindan.