El periodismo de Inda

No es sorprendente que el señor Eduardo Inda haya sido acusado de publicar informaciones falsas en su medio, pues más casos similares sucedían, por ejemplo, al ser condenado, de nuevo, en el año 2016, a rectificar la información sobre la Organización Impulsora de Discapacitados (OID), o sobre información inexacta en cuánto al Gobierno de Navarra.

La titular del Juzgado de Primera Instancia número 37 de Madrid ha estimado la demanda presentada por el Secretario General de FACUA, Rubén Sánchez, contra el medio de comunicación, Okdiario y su director, Eduardo Inda Arriaga, ante la negativa de rectificar sobre la información falsa publicada en cuánto al primer sujeto. Si bien, la sentencia dictada por la magistrada Ana María Álvarez de Yraola, condenaba a los anteriores demandados a “publicar y difundir el texto de rectificación” e incluso a “publicar un tuit en su cuenta de Twitter y un mensaje en su página de Facebook”. Lo cierto es que ha tenido que pasar mes y medio para la rectificación a la que está obligado y que se establece en la Ley Orgánica 2/1984.

Una ley cuyo primer artículo establece que “toda persona, natural o jurídica, tiene derecho a rectificar la información difundida, por cualquier medio de comunicación social, de hechos que le aludan, que considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle un perjuicio”. De esta forma, fue el 28 de octubre del pasado año donde concurrió la controversia. El medio de Eduardo Inda publicaba el siguiente titular: “El líder de la podemita de Facua condenado por insultar a una tuitera a la que tendrá que pagar 6.000€”, en el que ante el rechazo de rectificar, Rubén Sánchez apeló a los tribunales.

Sin embargo, no es sorprendente que el señor Eduardo Inda haya sido acusado de publicar informaciones falsas en su medio. Pues, más casos similares sucedían, por ejemplo, al ser condenado, de nuevo, en el año 2016, a rectificar la información sobre la Organización Impulsora de Discapacitados (OID), o sobre información inexacta en cuánto al Gobierno de Navarra. De este modo, la trayectoria de Inda ha estado marcada de mentiras, ruido e imaginación. Pero lo perjudicial en este hecho es la manera en la que este tipo de periodismo se permite. Y en el que cobra protagonismo en una sociedad en donde la democracia es fundamental para la prensa y viceversa.

Ya lo sostenía Nietzsche: “La mentira más común es aquella con la que uno se engaña a sí mismo, pues pretender engañar a los demás puede ser un intento estúpido y vano”. Rectificar es de sabios, muchos dicen, sin embargo, el tiempo continúa y las mentiras aumentan para no creer lo que muchos creen. Las cloacas del estado lo llaman algunos; otros, las cloacas del periodismo. Sinceramente, no existe periodismo si no existe veracidad. Y aunque la objetividad pura en toda su esencia sea un invento más. No excluye que la información no pueda ser tratada con rigor y respeto. Rubén Sánchez, ha sido ejemplo de ello. Las calumnias e injerencias no deben ser asumidas ni consentidas. Todo aquel que se equivoca debe rectificar, pero parece que Eduardo Inda se niega a reconocer lo que es su mayor fallo.