Las cosas que de verdad importan

 

El 2020 probablemente será recordado como el año que cambió nuestras vidas para siempre. La emergencia climática, los incendios en Australia, la pandemia del coronavirus, una crisis económica mundial, el movimiento Blacklivesmatter, las explosiones de Líbano, la muerte de Kobe  Bryant… Y no lo digo solo porque tengamos que llevar mascarilla hasta para bajar a comprar el pan, o porque no podamos ir los fines de semana a ver jugar a nuestro equipo, que también. Sino, porque todo lo vivido este año, por suerte o por desgracia nos ha hecho darnos cuenta de las cosas que realmente importan.

El 15 de marzo entramos a nuestros hogares despidiéndonos de nuestros familiares y amigos, pensando que solo iban a ser 15 días, sería duro, pero lo superaríamos.  Desafortunadamente la situación empeoró, los contagios no paraban de aumentar, los hospitales estaban al límite de su capacidad y los sanitarios a los que tanto aplaudíamos por su labor trabajaban sin descanso para salvar todas las vidas posibles. En resumen, más de mes y medio de confinamiento durante el que solo estaba permitido salir para trabajar, comprar o ayudar a personas dependientes. 

Reflexiones de Cuarentena

Tiempo que aprovechamos para ver cientos de series y películas, leer los libros que teníamos empezados y para desempolvar los juegos de mesa que estaban en el fondo del armario. Pero sobre todo, mientras estuvimos “encerrados” tuvimos mucho tiempo para pensar. Pudimos meditar sobre cada aspecto de nuestra vida:  ¿Estoy segur@ de que mi carrera/grado o trabajo es lo que realmente me gusta? ¿Estoy exactamente donde quiero estar? o ¿preferiría irme en caravana por Sudamérica? ¿Mis amistades y compañías me quieren y me tratan como merezco? ¿Quiero a mi pareja de verdad? o ¿me he dado cuenta que no le echo tanto de menos? Son preguntas que nos hacen replantearnos completamente nuestro entorno, y que seguramente no nos haríamos si tuviéramos algo mas interesante que hacer que no fuera estar tumbados en el sofá. 

Pero gracias a estas reflexiones de almohada hemos cambiado nuestra forma de ver las cosas. No conozco a nadie que tenga la misma mentalidad ahora mismo que la que tenia a comienzos de año. Y si vosotros conocéis a alguien así, compadeceros, porque no ha aprendido la lección más importante que nos ha enseñado el 2020: Valorar las cosas importantes. Cuando hacías vídeollamadas con tus abuelos, tíos, primos, etc. Nos moríamos por no poder darles un abrazo y un beso. Un pequeño gesto tan normalizado que solo añorábamos en su ausencia. Y lo mismo con los amigos, ya no pensábamos en esas largas noches de discoteca en las que a veces volvíamos mareados, no. Lo único que queríamos era estar juntos otra vez, y poder reír, cantar, llorar y contar miles de historias y anécdotas. Porque da igual el lugar cuando es la compañía lo que te llena y te hace sentir vivo.

Dejemos apartada la superficialidad que dirige nuestras relaciones sociales. En Instagram no se ven tus sentimientos, ni tu manera de pensar, ni se escucha el sonido de tu risa. Ábrete a las personas que merecen conocerte y muéstrales quien eres. Aunque suene como un vídeo motivacional de Youtube tengo que decirlo. Si de verdad quieres conseguir algo esfuérzate por alcanzarlo, ya que nadie lo va a hacer por ti. Estudia, trabaja duro, entrena hasta que veas resultados y no te rindas, porque seguramente no aciertes a la primera. 

No tengas miedo de hacer lo que sientes, no sabes lo que puede pasar mañana, y el 2020 lo ha dejado bastante claro. Si te gusta esa persona díselo de una vez porque como nos vuelvan a confinar vas a estar arrepintiéndote de no haberlo hecho. Muestra tu amor sin tapujos y sé la mejor versión de ti mismo, hasta aquí mi comunicado.