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Consumimos comida sin saber muchas veces qué es lo que lleva. Sin embargo, eso está cambiando. La gente cada vez es más consciente por las redes, no sólo de las calorías, sino de la salud. España se ha sumado a la causa de la comida real, aunque con algunos inconvenientes.

Tal vez recordemos a nuestras abuelas con una fruta en la mano y diciendo que lo que comían los niños de ahora no era comida. Ya tenían una idea sin saberlo del fenómeno «realfooding». Este término, acuñado por el dietista-nutricionista Carlos Ríos y seguido por tantos otros, es un estilo de vida. ¿A qué se refiere?

COMIDA REAL Y FENÓMENO DE REDES

Parafraseando a Carlos Ríos: «la comida real es la comida de nuestros abuelos, con no más de cinco ingredientes en la etiqueta y sin centrarnos en las calorías». Desde las plataformas digitales, charlas y presentaciones, invita a ser crítico con la información nutricional y sus intereses económicos.

Su intención es hacer ver que los productos ultraprocesados son innecesarios y perjudiciales, respaldado por estudios independientes y proporcionando alternativas a la población. Por ello ha creado la comunidad Realfooding, en la que el entorno supone un apoyo para quienes deciden cambiar sus hábitos alimentarios. Aunque no está solo en este proceso, pues ya son muchas las personas que han decidido seguir este camino y dar ejemplo de ello en las nuevas tecnologías. ¿Sabemos lo que comemos?

COMIDA REAL VS ULTRAPROCESADOS

Según el estudio Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas, 2015, desde el Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental. Avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los alimentos se clasifican en cuatro grupos por el sistema NOVA:

  • Alimentos sin procesar o mínimamente procesados.

Si han pasado por un mínimo procesado, estos alimentos han sido modificados sin ayuda de ninguna sustancia externa, beneficiando al tiempo de consumo y al sabor. El alimento puede ser seccionado y no perder por ello sus cualidades.

  • Ingredientes culinarios procesados.

Son sustancias procedentes de la naturaleza que han sufrido una depuración industrial. Se añaden a las comidas para potenciar su sabor y propiedades. Se consideran estos ingredientes a las grasas, aceites, azúcares e incluso a la sal.

  • Alimentos procesados.

El resultado de añadir los ingredientes culinarios procesados a los alimentos mínimamente procesados. Su objetivo es aumentar su sabor y durabilidad. Entre ellos están los curados y las conservas.

  • Productos ultraprocesados.

Son creaciones procedentes de la industria, conteniendo un índice muy bajo o nulo de alimentos enteros y gran cantidad de ingredientes culinarios procesados.

Tales como aceites y azúcar

Este informe establece que los ultraprocesados se alejan en gran medida de la comida real, sus nutrientes y beneficios, relacionando su consumo con alteraciones en el organismo. Realiza una comparativa entre distintas zonas del globo contrastando, entre 2000 y 2013, dicho consumo, donde Europa occidental es una de las zonas en las que ha aumentado. Por lo que este problema no es local.

 

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SUPERALIMENTOS

En el último año se ha hablado mucho en los medios sobre ellos: los «superalimentos». No obstante, ¿son realmente lo que dicen ser? Según Laura González, responsable de nutrición y salud de Nestlé en Efesalud, una ingesta saludable es apostar por la variedad, pues no cree en la existencia de un alimento con todos los nutrientes necesarios.

Apunta a los víveres exóticos, tan actuales, afirmando que no han de sustituir la dieta mediterránea que nos rodea, pues son un complemento beneficioso pero no indispensable. No obstante, cuando se refiere a los «superalimentos», no alude a uno tan controvertido como es el huevo.

La polémica en la alimentación es un fenómeno antiguo. Sin embargo, las redes lo han sacado de nuevo a la palestra. Ellas aportan multitud de experiencias pero, al final, son los estudios los que soportan los datos. Estudios tan económico-independientes como sea posible para evitar variables influyentes.

 

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