César Ortiz, escritor: “Si mañana vendo cinco libros, seguiré siendo feliz”

En una época en la que la literatura ha encontrado nuevas vías de escape a través de las redes sociales, son varios los autores que han llegado al éxito gracias a la poesía contemporánea: una nueva modalidad escrita normalmente en prosa, en la que el sentido estético no recae estrictamente sobre la rima, sino en que los versos sean atractivos al leer.

Uno de esos autores es César Ortiz Albaladejo, nacido un 18 de diciembre en el sureste de España. Las tierras murcianas fueron testigo de sus primeros pasos como niño, pero también de sus primeros versos como escritor. Hijo de dos maestros, vivió una infancia que define como normal, acomodada y feliz. Su adolescencia se localiza también entre su Murcia natal, el pueblo de su abuela, llamado Valladolises, y una casa familiar en la playa. Esta última le sirve como recurso, hoy en día, para cuando necesita inspiración. Carretera y coche hacia el Mar Menor. Un mar que probablemente eche en falta cuando se encuentre caminando por las calles de Madrid, donde reside actualmente.

A pesar de que ninguna editorial aceptó publicarle en sus inicios, decidió entrar en el mundo literario a través de la autoedición, para llegar más tarde a ser publicado por sellos como Alfaguara, de la compañía Penguin Random House. Suma la friolera cantidad de 514 000 seguidores entre Instagram y Twitter, lo que no es más que una representación del éxito que aguarda su corta vida literaria: más de 35 000 ejemplares vendidos de cinco libros distintos.

P: Todo escritor tiene un paso previo como lector. Hablemos de los comienzos. ¿De qué forma llegaron las letras a tu vida?

R: Mi madre siempre ha sido y es muy lectora. Recuerdo, antes, cuando estaba lo del Círculo de Lectores, que te llegaba todos los meses un libro a tu casa. Creo que me viene un poco de ahí. De pequeño siempre me han comprado libros, al ser mis padres maestros, la verdad es que se me ha inculcado mucho la lectura.

Las ventas es algo que obviamente me motiva, pero no es mi fin. Así que si el día de mañana yo vendo cinco libros, seguiré escribiendo y seguiré siendo feliz.

La etapa universitaria es bien conocida por todos los cambios que aguarda. ¿Influyeron de alguna manera estos años en tu escritura?

Te diría que no, porque yo, aunque he escrito toda la vida, con el ámbito poético comencé hará unos cinco o seis años, entonces yo ya estaba en mi última etapa universitaria.

Hablando de cambios. Pasaste primero por tu Murcia natal, luego te marchaste a trabajar como socorrista en Nueva Jersey, para acabar en Madrid. ¿Tuvieron estos cambios consecuencias en ti en un sentido puramente literario?

Como cualquier aspecto de la vida. Grandes, grandes cambios, no fueron. Porque era un chico joven universitario y justamente en esos momentos no escribía, estaba concentrado en estudiar, salir con amigos…

Has estudiado a nivel universitario Educación Física, Lenguas Extranjeras (inglés) y también Pedagogía. ¿Sientes que tu profesión académica ha influido en tu escritura o viceversa?

Creo que sí. Porque todas las carreras que he estudiado son de letras. Al final, entiendo que si estudio una carrera de letras, va un poco vinculado a eso. Aun así, creo que cualquier persona que estudie cualquier cosa puede escribir, no tiene nada que ver.

Muchos se preguntan por eso que tienes puesto en tu perfil de ‘Coach especializado en La Ley de la Atracción’.

Bueno, pues, esto fue hace unos cinco años, que comencé más seriamente en esto de la escritura, cuando conocí a un escritor de aquí de Murcia que se llama David Sánchez Florio. Él es coach.  Fue quién me impulsó a publicar mi primer libro. Es algo que suelo decir en todas mis entrevistas. Cuando yo empecé a escribir, no tenía seguidores o lectores, y tenía miedo a sacar un libro. Yo siempre digo de broma que “el libro me lo va a comprar mi madre y mi tía, y mi tía, vamos a ver, que es muy tacaña”. Entonces conocí a este chico, que está especializado en la Ley de Atracción, y me dijo que juntara todo lo que tuviera y que lo sacara, que lo que tendría que ser, sería. Luego, centrándonos un poco en la Ley de la Atracción, yo quedaba con él prácticamente todos los días antes de venirme a Madrid. Empezó a inculcarme todos estos conocimientos y lo importante que es la Ley de la Atracción en la vida de las personas. Poco después fue cuando me dijo que yo era un claro ejemplo de la ley, porque él me enseñaba los conceptos, que no es más que atraer a tu vida todo lo que quieres. Yo quería ser escritor, era maestro y era feliz, pero me faltaba algo. Y vivir de los libros, hoy, lamentablemente, es muy difícil. Pero yo cogí la mochila, metí los libros en ella, dejé el trabajo que tenía y comencé a recorrerme España a base de librerías y cafeterías. Al principio iban cinco personas, luego iban diez. Pero bueno, la Ley de la Atracción dice eso, que si te enfocas en un sueño, se puede conseguir.

Hablando de los complicados momentos en los que comienzas en el mundo literario, ¿cuándo te diste cuenta de que te gustaría publicar las cosas que escribías?

Hace cinco años, cuando conocí a David [Sánchez Florio]. Al principio yo escribía como válvula de escape. De hecho, creé un Facebook para publicar mis cosas, porque yo siempre digo que daba el coñazo a la gente en mi Facebook personal; en un principio nadie sabía que escribía y, para no molestar, me hice una fan page. Dije, “voy a hacerlo así para la gente”, porque tú imagínate: todos mis amigos que no sabían esa faceta mía de repente veían un texto de amor, un texto de desamor, un texto de la vida y lo flipaban [risas]. Así que dije, “aquí quien me quiera seguir, que me siga, y quien no, pues no”. Primero eran diez, después veinte, después treinta… y hasta ahora.

¿Cómo fue el proceso de publicar tu primer manuscrito?

El primer proceso fue mandar el manuscrito a muchas editoriales. Pero, lamentablemente en el mundo actual, y es algo que entiendo ahora con el paso de los años, es muy difícil que una editorial apueste por ti cuando no tienes lectores. Entonces, todas las editoriales me dijeron que no, por lo que la única opción que yo tenía era autopublicar un libro. Junté todos mis textos, los reuní en un libro y pues como te he dicho: una mochila y a darle mucha caña a las redes sociales para intentar llegar a la gente.

¿Entonces crees que el rechazo de las editoriales está justificado por la mala imagen que se tiene sobre los autores noveles?

No lo sé, no lo sé. Al final las editoriales son empresas y, si apuestan por un autor, supongo que necesitarán beneficios. Entonces, claro, desde ese punto de vista, lo puedo entender. Ahora, quizás también se debe apostar por la gente joven, por la gente novel. Porque hay mucha gente con calidad que tiene mucho que decir. Pero bueno, yo al principio hice eso. Saqué mi libro y se empezó a vender. En 2017, creo que fue, era el libro autoeditado más vendido de España. Y yo flipando, claro. Pero con todo el trabajo que llevaba detrás.

La aceptación de tu primer libro, La línea curva que lo endereza todo, fue un éxito. Vendiste 5000 ejemplares en dos años. ¿Cómo conseguiste entrar de esa forma en un mundo tan complicado como es el mercado literario?

Pues creyendo en mis sueños, yo pienso que todas las personas pueden conseguir lo que se propongan si lo desean con fuerza. Yo me visualicé firmando en la Casa del Libro de Madrid, en la Gran Vía, siendo un niño aquí, en una pequeña ciudad, como es Murcia. Me visualicé así y llegando a muchísima gente, a miles de personas; presentando en Colombia y a los pocos años se hizo realidad. Creyendo en ti, de una manera sana, luchando por lo que quieres, sin pisar a nadie. Y dándole mucha caña. Al final yo también tuve la suerte, me pilló justo cuando Instagram comenzó a crecer, fui de los primeros en subir frases. Ahora hay mucha gente, pero yo fui de los primeros, por lo que sí tuve suerte. Aunque yo pienso que la suerte se busca.

Justamente te quería preguntar si sientes que te subiste a una ola de poesía exitosa nacida en Instagram. 

Sí, totalmente. Cuatro o cinco autores subíamos cosas en redes sociales y ellos son ahora también los que perduran con la venta de libros. Por lo que yo creo que sí, una ola muy grande. Ahora ya se está acabando un poquito, pero como hace cinco años o así, era muy demandado ese mundo [la poesía en redes sociales].

Luego publicaste con Frida Ediciones, la que es hoy la editorial Mueve Tu Lengua, tu segundo libro, Infinita. 15000 libros vendidos en dos años. ¿Cómo consigues en esos momentos mantener los pies en el suelo?

Para mí publicar con Frida fue un sueño porque, como hemos hablado antes, era muy difícil que apostaran por gente novel y también porque estaban todos los autores que yo admiraba desde el otro lado de la estantería. No quiero decir nombres, pero ahí están las grandes ventas. Entonces, para mi estar ahí, en ese lado, era un sueño. Yo no sabía que iba a vender tanto. La ola esta de la que hablamos fue quizás ese impulso. El de que mucha gente joven demandara ese tipo de libros. Además, creo que sacaron como tres ediciones en una o dos semanas. Fue una locura, la verdad. Los pies en el suelo siempre los he tenido, o sea, para mí esto es desfogarme, decir lo que siento, yo soy una persona normal, soy la misma persona que hace cinco años. Pero bueno, fue increíble llegar a tanta gente y ver que se estaba cumpliendo un sueño.

Más tarde llegó Alfaguara para reeditar tu primera obra, 6000 ejemplares vendidos en un año, y también para publicarte, al año siguiente, Contigo, una y otra vez, con la friolera cifra de 5000 ejemplares en dos meses. ¿Cómo recibiste la noticia de que Alfaguara quería publicarte?

La verdad es que ahí sentí un poco que toqué techo. Porque claro, el grupo editorial más grande del mundo llama a tu puerta porque te quiere reeditar el primer libro. Algo muy difícil en el mundo editorial, cuando un libro ya ha estado en circulación y ha estado en venta, porque va a tener menos ventas, obviamente. Y con el siguiente libro, que fue como una fusión entre novela y poesía, pues, con muchísima ilusión. Se habría un nuevo frente, dejaba un poco ya la autoedición del primer libro. Y a Frida, una editorial más pequeñita pero con muchísimo camino. Yo siempre digo que no tengo techo, pero sí es verdad que como autor pues, publicar con Alfaguara, donde hay buenos escritores de toda la vida, tanto de novela, de poesía y de todo, pues es una ilusión tremenda.

Y por último llegó Caótica de la mano de Inefable Ediciones, editorial cuyo propietario eres tú mismo. ¿Por qué tomaste la decisión de abrir una editorial?

Yo creo que en la vida nunca hay que tener techo para nada. Yo siempre estoy buscando crecer. Primero fue autoeditar un libro, después publicar con una editorial; tuve la suerte de que fue con Frida, después publiqué con Alfaguara… Yo siempre he buscado romper ese techo e intentar hacer un tejado nuevo. Entonces, necesitaba crecer en el mundo de los libros. Y quería sacar a gente nueva, a gente que a lo mejor no tenía tantas oportunidades. Quería llevar también yo mismo todo el proceso de mi libro. Era el siguiente escalón que vi. Pasar de ser autor a ser también editor y poder ayudar a toda esta gente [sus autores]. A mí me encanta el mundo de los libros, no solo escribir: me encanta el tema de maquetar, de editar, publicitar, hablar con librerías… fue la siguiente meta que me propuse y me lancé a ello.

Hace unos años te preguntaron que cuál era el libro favorito de los que habías publicado. Solo tenías uno, por eso fue fácil responder para ti. Mencionaste que esperabas poder dudar en un futuro con la misma pregunta. Siendo hoy el futuro, ¿tienes dudas?

Sí tengo dudas porque me gustan todos. Es como si le preguntas a una madre o a un padre que cuál es su hijo favorito. Me gustan todos, sino no los publicaría. No te puedo responder a esa pregunta [risas]. Me encantan todos.

Siguiendo las referencias a esa entrevista, ¿aún escribes con pluma estilográfica y escuchas música clásica?

Pues música clásica sí que escucho, sobre todo para escribir, porque me inspira un montón. Tengo una lista en Spotify y cada vez voy metiendo nuevas canciones. Con pluma escribía antes, al principio, pero sí que es verdad que con todo el tema de los móviles, vas dejando de usarlas. Pero sigo teniendo mis plumas: una roja, una negra y otra azul. Las voy recargando y de vez en cuando sí que me gusta escribir con ellas.

Suele decirse que escribir poesía es desnudarse ante el lector. Enseñar todos los miedos y sentimientos. ¿Has tenido alguna vez alguna duda con compartir según qué cosas?

No he tenido dudas porque creo que desnudarse es algo bonito. Creo que todo el mundo debería hacerlo, debería ser terapia escribir. En la escuela nos enseñan mucho cómo hacer cuentas, cómo hacer raíces cuadradas, saber lo que es una sinonimia. Cientos de cosas que luego, a lo mejor, podríamos dudar de su utilidad. Pero no nos enseñan a redactar, a expresar los sentimientos, a saber tocar una partitura de piano y emocionar. Entonces, pienso que es muy bueno el hecho de desnudarse, quien quiera. Quien lo quiera hacer en la intimidad, que lo haga. Pero quien lo quiera publicar, es algo bonito. A mí me han llegado muchas referencias de otras personas a las que les he ayudado muchísimo.

Tienes muchísimos seguidores en redes sociales. Entiendo que estas son de mera importancia para ti. ¿Qué te dan las redes sociales que no tendrías si no las tuvieras?

Al final, es lo que tú dices, yo con los pies en los suelos, pero sí que es verdad que sin las redes sociales no hubiera podido conseguir todo lo que he conseguido. Porque cuando no te conoce nadie, es un mecanismo muy útil para darte a conocer. Antiguamente, los que tenían contactos podían publicar libros, y hoy en día, tú puedes publicar un libro sin la necesidad de una editorial. Incluso lo puedes subir a Amazon gratuitamente, si quieres. Por lo tanto, para mí las redes sociales lo han sido todo. He podido llegar a gente de pueblos de Latinoamérica, como cuando fui allí a firmar, que hubieron personas que se hicieron quince horas en autobús para llegar a la presentación. Son las cosas que nos permiten las redes sociales. Hoy, me encantan para publicar contenido.

¿Y no hay momentos en los que te canses de tener que estar a diario publicando o manteniendo tu perfil actualizado?

No. La verdad es que no. Sí es verdad que hay días que me apetece más y otros que me apetece menos. Yo corto si tengo que estar un día, dos o tres sin subir nada. Por ejemplo, estas navidades, he estado con mi familia y he subido menos contenido. Pero no, porque al final, cuando es algo que te apasiona, creo que lo haces con gusto, ¿sabes? Hay días que estoy más cansado, pero por lo general disfruto compartiendo mis textos y viendo que a la gente le gusta, que le ayuda, que lo comparten. Así que no, la verdad es que no me ha pasado y espero que no me pase.

¿Qué piensas de aquellos que dicen que la poesía contemporánea no es poesía o que no es siquiera literatura?

Puf. [Risas] Pregunta difícil. Nos metemos aquí en el barro. Mira, yo la verdad es que pienso que cada uno puede hacer con su vida lo que quiera. Paso de estas cosas, desde siempre, eh. El tema del coach me ha ayudado mucho. Obviamente se reciben críticas, yo a día de hoy no he recibido muchas. Pero sí que sé de gente que ha recibido. Al final, quien crítica es porque tiene una falta de algo en su vida. No sé si quiere estar dónde tú estás, llegar a la gente a la que tú llegas… no lo sé, pero siempre; no solamente en la literatura, quien critica algo es porque tiene una falta en su vida. Entonces, yo hago oídos sordos a eso. Yo muchas veces digo que quizás lo que yo escribo no es poesía, que yo escribo textos sobre la vida, sobre amor y desamor, y a quien le guste y a quien le ayude, pues de lujo. En todas esas polémicas de si es poesía, no es poesía, si es poesía contemporánea, no entro. Me limito a escribir y a sacar libros, que es lo que me hace feliz.

En alguna ocasión has dejado claro que no te casas con la poesía. ¿Cuándo podremos verte en otra faceta?

No puedo decir nada por temas de contrato, pero el siguiente libro que voy a sacar no va a ser de poesía. Va a ser diferente. Creo que es mi proyecto más grande, con una editorial muy potente que tampoco puedo decir. Pero siempre voy a estar ligado a la poesía, seguiré sacando libros, editando poesía. Con el tercer libro saqué ya un híbrido de novela y poesía, y en un futuro me gustaría sacar una novela íntegra. A mí me gusta escribir, me gusta contar historias. Hasta ahora ha sido poesía porque era lo que más me llenaba y lo que creo que me llenará también toda la vida. Pero sacaré más libros de muchísimas más cosas. Y el siguiente confirmo que no es poesía.

¿No nos puedes decir de qué va a ser?

Todavía no se puede decir [risas]. Pero bueno, si se me sigue por redes sociales puede que se vaya viendo más o menos por dónde va.

¿Has sentido alguna vez miedo por caerte del escalón exitoso en el que estás?

Pues… [titubea] no he tenido miedo por lo que te comentaba anteriormente. El éxito viene, va. Pero como todo en la vida. Como en los deportes. Yo lo que intento cada día es ser feliz. Si es escribiendo, perfecto. A mí, las ventas, es algo que obviamente me motiva, pero no es mi fin. Así que si el día de mañana yo vendo cinco libros, seguiré escribiendo y seguiré siendo feliz. Por lo que creo que nunca caeré de ese escalón del que hablas.