Julio César Ruiz Aguilar

Nacido el 12/06/2003, es autor de dos libros de poesía contemporánea, además de la persona más joven en haber publicado un libro de esa índole en español, con tan solo quince años. Periodista por vocación, desarrolló un proyecto personal en formato blog llamado «Siendo periodista», desarrollando en él todas las modalidades del cuarto poder. Colabora, además, como redactor en varios medios de comunicación sin haber comenzado los estudios universitarios, pues aún cursa bachillerato.

Un país repleto de necios sin mascarilla

Cuando consentí mi programación, escribí algunos titulares de asuntos de los que creía que iba a poder hablar durante el verano. Entre ellos, no se encontraba la palabra coronavirus. Es por esa razón por la que empiezo escribiendo esta columna declarando públicamente mi enfado. ¿Por qué? Rebrotes, personas sin mascarilla por las calles, discotecas atiborradas de sujetos y fiestas privadas sin control. En unas semanas, la pregunta será: ¿qué hemos hecho mal? Y respuestas hay muchas.

Verano en la villa

Estaba a punto de aterrizar en lo que había sido el epicentro del coronavirus en España y no me paré a pensar entonces en lo devastador que había sido allí el virus, aunque era más que consciente de ello. La mascarilla en mi cara me recordaba cada segundo el porqué del «tener cuidado». Más de setenta mil infectados y casi ocho mil quinientos muertos en una ciudad que hacía meses que rogaba por volver a pisar. ¿Cómo se está llevando «la nueva normalidad» en la capital de España?

La nueva normalidad más anormal

Para algunos los tiempos de pandemia y confinamiento han quedado lejanos, como si no hubiésemos estado casi tres meses encerrados en casa. En un principio pensaba que de ésta situación saldríamos siendo mejores personas; y no es para menos, la ciudadanía se unió con una solidaridad que jamás había visto en mis diecisiete años de vida. Pero, lejos de esas muestras de respaldo, volvimos a ser lo que éramos. Y supongo que de eso trataba «la nueva normalidad», de volver al egoísmo que reinaba nuestras vidas.