«Un amor», de Sara Mesa: «Así es como comienzan los disfraces»

Sara Mesa. Fotografía: Sonia Fraga. Vía @JotDown.

«Un amor», la nueva novela de Sara Mesa, reflexiona sobre la dificultad de hacerse entender y de comprender a los demás.

 

Sara Mesa (Madrid, 1976) es una de esas autoras a las que sé que puedo recurrir siempre que quiera leer algo que me haga tambalearme y que, al mismo tiempo, me haga sentir en casa. La primera novela suya que leí, Cicatriz (Anagrama, 2015), me impactó de tal forma que a partir de ese momento compré cada nuevo libro que sacó, y hasta ahora cada una de las obras suyas que he leído me han hecho sentir de forma parecida: entre revuelta por lo turbador de sus narraciones y extrañamente reconfortada —en parte identificada, incluso— por lo humano de sus personajes. Su nueva novela, Un amor (Anagrama, 2020), es también así. No se me ocurre nada mejor para describirla que decir que es muy Sara Mesa, por típico y de mala reseña que suene eso.

Su manera de mirar el mundo y enseñárnoslo a través de sus historias es única y absolutamente brillante, y creo que es una de las voces más especiales e identificables que tenemos en la literatura española actual.

[…] hasta una vulgar víbora tiene derechos de preferencia sobre el terreno. En cambio, ella, pase el tiempo que pase, nunca va a dejar de ser una intrusa.

La protagonista de Un amor es Nat, una traductora que se muda a un pequeño pueblo, La Escapa, aparentemente sin más motivo que el precio del alquiler de la casa que ocupa, que es muy barato. Pero los problemas con la casa y el dueño no tardan en llegar: las goteras, su manera de dirigirse a ella, las visitas incómodas… Y Nat queda advertida sobre su casero por Píter, el vecino con el que más se relaciona. Entre otras cosas, la advierte sobre Sieso, el perro que le regaló el dueño de la casa al mudarse, que resulta ser una pieza fundamental en la novela. Poco a poco, Nat y nosotros vamos conociendo al casero, a Píter, al alemán y a otros personajes que hacen de Un amor una historia de lo más inquietante y en la que los límites morales son confusos.

Difusamente, Nat piensa: me está emborrachando. En la distancia se perfila una palabra —así— y después una frase completa: así es como comienzan los disfraces.

En el pueblo Nat se sabe una intrusa, pero, en realidad, eso no la diferencia del resto: hace años que nadie nace allí, y ninguno de sus habitantes actuales es de La Escapa, todos vinieron de otros sitios en algún momento. Cierto aire de extrañeza —de lo ajeno— cubre la novela y ayuda a construir una atmósfera de aislamiento muy conseguida.

Cada palabra se convierte en enemiga y traducir es lo más parecido a batirse en duelo con una versión previa, y mejor, de su texto.

La atmósfera de aislamiento, por supuesto, está relacionada con todo lo que tiene que ver con el idioma, la traducción, la —falta de— comunicación. Nat, mientras traduce el texto en el que está trabajando, reflexiona sobre las dificultades de poner en palabras propias las palabras ajenas, lo que sirve para explicar lo que sucede a su alrededor, el verdadero conflicto: una falta de entendimiento entre las personas que la rodean. La complejidad y el interés de la novela residen precisamente en esas sombras que se crean alrededor de las intenciones de los personajes. Cuando crees saber cómo son o hacia dónde se dirigen, se te escapan.

 

Título: Un amor
Autora: Sara Mesa
Editorial: Anagrama
Fecha de publicación: septiembre de 2020
Páginas: 192
Precio: 17,90 €

ISBN: 978-84-339-9903-0

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