Messi en el partido contra Islandia

El fútbol es un espectáculo imprevisible. Cuatro años han pasado del Mundial de Brasil. Cuatro años desde que Mario Götze diera el cuarto título a Alemania frente Argentina. Todo eso queda ya en el pasado. Es el turno de Rusia 2018, del mundial de las sorpresas, como se ha denominado tras los resultados de la primera jornada. Pero, ¿hasta qué punto son significativas?

Alemania ha dado una de las grandes sorpresas. La actual campeona del mundo comenzó su defensa ante México. El partido fue una pesadilla para el conjunto germano, que veía como se llevaban los mexicanos con un gol de Lozano que hizo vibrar al país. Argentina, la subcampeona, también dejó malas sensaciones en su estreno. En su caso, fue más positivo que el alemán. Su enfrentamiento con Islandia se saldó con empate a uno. Pero a la albiceleste se le pide más, mucho más. Hasta ahora, con tan solo un partido disputado, estos dos ejemplos tan solo representan el mal inicio de las dos finalistas de la pasada edición.

No son las únicas. De las grandes favoritas, o aquellas que tenían colgado el cartel de favoritas han mostrado un nivel deficiente ante su estreno mundialista. Solo Francia salva el honor de estas, aunque su triunfo por 2-1 contra Australia se dio en un partido gris de los galos. Nuestra selección española jugó de manera excepcional ante una selección portuguesa que decidió encerrarse y encomendarse a Cristiano, su salvador. Un empate a tres que deja sensaciones encontradas en ambas naciones. La sorpresa llega cuando se consulta la clasificación del grupo, liderado por Irán.

Al igual que Francia, Inglaterra salvó su honor frente a Túnez con un gol de Kane en el último minuto. Un triunfo bueno para los ingleses, pero carente de juego. En su mismo grupo, Bélgica resolvió con solvencia su partido ante la debutante Panamá, 3-0. La selección belga lleva varios torneos con millones de miradas encima, esperando a unos resultados que no terminan por llegar. Este año las sensaciones que han dejado sobre el campo han sido bastante positivas.

La selección brasileña, que llegaba al mundial con una buena racha de resultados y presentando importantes credenciales para hacerse con el título, también sufrió un traspiés en su debut. Un empate frente a una rocosa Suiza y con claras muestras de falta de ideas a la hora de atacar. A ello hay que sumar la preocupante forma de Neymar, más baja de lo esperada en el partido.

Por tanto, no cabe ninguna duda, el fútbol es un espectáculo imprevisible. Hace unas semanas se hablaba de posibles enfrentamientos entre estas selecciones, ahora hacen cuentas para, al menos, estar en la siguiente fase. Las denominadas sorpresas recaen en selecciones modestas, sin grandes nombres o sin una importante presencia internacional. El ejemplo perfecto está en el Grupo H del campeonato. Este está compuesto por los combinados nacionales de Polonia, Colombia, Senegal y Japón. A priori, las dos primeras eran consideradas las más fuertes del grupo, las claras candidatas a estar en la siguiente ronda. Un partido después, ambas se jugarán sus posibilidades en su enfrentamiento. Todas las quinielas habían sucumbido a la lógica futbolística donde, tradicionalmente, las grandes selecciones se imponen a las pequeñas.

Sin embargo, Rusia 2018 no es sólo un mundial de sorpresas, es un mundial de oportunidades. Viendo la primera jornada se aprecia la tremenda igualdad que existe. A excepción de dos o tres partidos, el resto se han resuelto por la mínima. Esta tremenda igualdad es la que abre puertas a aquellas selecciones más preparadas a sufrir. Si hace unos años vimos a Portugal ganar una Eurocopa con un fútbol poco vistoso, con encuentros igualados, ¿por qué no esperar algo similar de este mundial? Antecedentes ya tenemos, toda una primera jornada que ya inquieta. Lo que pase a partir de ahora es otra historia.

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