Educación sexual, ¿tabú o necesidad?

Hoy hablamos de ese tema que todos hemos evitado alguna vez, un tema que nos puede llegar a sacar los colores en ciertas situaciones, pero que deberíamos introducir en nuestras conversaciones con más naturalidad y constancia


La educación sexual, ese tema incómodo que tus padres evitan comentarte, y que tú evades para no entrar en una conversación de ámbito sexual con ellos. La educación sexual, esa gran desconocida entre nuestros mayores y no tan mayores, esa que hace que su carencia en nuestras escuelas e institutos sea el motivo de una sexualidad coartada y reprimida. Pero, ¿hasta qué punto la Educación Sexual o la Sexología son un tabú para nuestra sociedad?

Hay muchas formas de educar en sexualidad, evitar el tema puede ser un modelo, aunque poco eficiente. Otro modelo puede ser el de reprimir los estímulos sexuales, aunque este sea retrógrado y mezquino. El de fomentar el uso de la sexualidad puede ser otro sistema, aunque más revolucionario.  Sin embargo, la ciencia de la Sexología lo tiene muy claro, un modelo integral que complemente los tiempos, edades y la diversidad de cada individuo para un desarrollo eficiente de esta condición sexual. Sin embargo, este modelo no se implanta desde los hogares, ni desde nuestros entornos, sino que debe empezar a aflorar desde las escuelas, asumiendo aptitudes responsables que junto con profesionales de la Sexología apoyen el crecimiento maduro de nuestros más pequeños y de nuestros adolescentes.

La Sexología como debate político

Ya en 1990 La Ley Orgánica General del Sistema Educativo, LOGSE, implicaba en la educación de los más jóvenes el tema sexual, incluyéndose en el Currículum de las aulas la Educación Sexual. Sin embargo, los años van pasando, y treinta años después, y acercándonos a 2021, vemos como nuestras aulas siguen carentes de Sexología. Tan solo comunidades como Asturias o Navarra han tenido en sus colegios e institutos planes de inclusión de la Sexología en sus aulas. Por desgracia estos modelos educativos han tenido grandes detractores llevándose incluso a los tribunales. Este es el caso de Navarra, donde su ley de igualdad en las aulas, SKOLAE, fue sometida a juicios. Esto me hace reflexionar sobre lo anticuada y reprimida que es nuestra sociedad, que habla de diversidad y modernidad junto con el cambio, mientras reprime con un cinturón de castidad la libertad sexual de todo individuo.

Yo, que fui alumno en Navarra durante el modelo SKOLAE, sé de buena mano el bien que hacía entre nosotros aquellas charlas sexuales que recibías con gran entusiasmo y morbosidad, y que sin embargo te enseñaban lecciones de vida esenciales. Primera lección, no usar la pornografía como modelo a seguir. Segundo mandamiento de la buena sexología, sed respetuosos, id a vuestro tiempo y hablad, hablad mucho con vuestros amigos y familia. Contad vuestras experiencias y preguntar dudas, que, así, llegar a una sexualidad plena y libre será más fácil. Estas eran las palabras de nuestras maestras de Sexología, una asignatura que queda pendiente en la mayoría de regiones de nuestro país, pero también en las cabezas de muchas generaciones.

Reflexiones

Cuando nos educan en una sexualidad abierta aprendemos que el sexo es algo mutuo y reciproco. Aprendemos con esto que hay que respetar, que nos tenemos que querer, que la precaución debe estar ahí siempre, y que la violencia, o la discriminación no entran a formar parte de este juego. Con la Educación Sexual aprendemos todos, los niños, los adolescentes, los adultos y hasta los más mayores. No hay nadie que quede exento de no poder aprender algo nuevo cada día, y con la Sexología tampoco se rompe la regla. Así que, desde mi propio punto de vista lo tengo muy claro, la Educación Sexual es esencial, sobre todo en nuestras aulas.

Y escribiendo esto me pregunto; ¿Qué mal hará la sexualidad en nuestros colegios, institutos o incluso en las universidades para que tenga tantos detractores?, ¿no será que concebimos el sexo como un tabú y no como un culto al amor, al cuerpo o a la igualdad? No lo sé, reflexionen, piensen, lean, busquen y hablen, sobre todo hablen. Rompamos así las lanzas que sujetan nuestra libertad cuando hablamos de la Educación Sexual, rompamos las barreras que limitan el buen desarrollo de nuestros jóvenes y nuestra experiencia adquirida. Vivamos el sexo con libertad, y eduquemos así en sexología, que la vida con libertad, igualdad y amor es más bonita.