El negocio que nace de la popularidad

La reciente polémica con la triunfita Aitana acerca de su nueva colaboración con McDonald’s (en la que promociona un menú que ni ella misma puede comer) abre debate acerca de la colaboración entre influencers y marketing.

La reciente polémica con la triunfita Aitana acerca de su nueva colaboración con McDonald’s (en la que promociona un menú que ni ella misma puede comer, ya que es celíaca) abre debate acerca de la colaboración entre influencers y marketing.

Nos guste o no, los influencers se han convertido en un canal muy potente de comunicación. Según un estudio realizado por el IAB en 2020, el 56% de usuarios españoles sigue a influencers. Asimismo, en solo 3 años el marketing realizado por estos perfiles ha crecido un 700%

Lo cierto es que los perfiles de entre 1 millón y 3 millones de seguidores generan entre 3.000 y 6.000 euros por cada campaña publicitaria que realizan. Si hablamos de perfiles con más de 5 millones de seguidores, la cifra podría aumentar a 11.000 euros por una simple publicación en Tik Tok.

En muchas ocasiones esto provoca un conflicto ético, ya que se dedican a publicitar un producto de manera encubierta, sin indicar que forma parte de una campaña publicitaria en la que colaboran (y por la que, por supuesto, reciben una generosa remuneración). Es decir, la falta de transparencia se está convirtiendo en un problema. Seguramente, si nuestra influencer favorita no publicitase ese pintalabios que te acabas de comprar, habrías pasado de él.

La realidad es que hoy en día vivimos en un ecosistema digital y que ser influencer se ha convertido en un trabajo, y, si piensas lo contrario, te invito a visitar alguno de estos perfiles (aunque no garantizo que el dinero de tu cuenta al acabar sea el mismo).