Wassily Kandinsky y la “abstracción lírica sobre lienzo”.

Wassily Kandinsky in 1936. Photo: Boris Lipnitzki

Wassiliy Kandinsky, el innovador artista y teórico ruso, conocido por ser el principal precursor del arte abstracto, capaz de reconocer y describir el sonido de todos y cada uno de los colores presentes en sus obras.

Solo una mente como la Wassily Kandinsky (1866-1944), célebre pintor ruso mayoritariamente conocido por sus aportaciones artísticas y teóricas, además de haber sido el principal precursor de la abstracción y el expresionismo en el arte, podría ser capaz de descubrir y definir a que suenan los colores.

Mientras cursaba su carrera de Derecho y Economía, el que fue uno de los pintores más innovadores y radicales de la historia, desarrolló diversas teorías acerca del mundo del arte, pudiendo destacar dos de sus escritos principales y más influyentes: De lo espiritual en el arte (1911) y Punto y línea sobre el plano (1926).

Dentro del campo de la pintura y el mundo artístico Kandinsky realizó numerosas exploraciones de gran valor, entre las que se incluyen reflexiones sobre la composición y otras dedicadas plenamente a su propia teoría del color, sumamente ligada a lo emocional y a la intuición. El artista dedicó muchos años de su vida para analizar y definir el movimiento y el sonido en una obra, entendiendo a este último como aquellas melodías que se intuyen, capaces de originar diferentes sensaciones en nuestra mente a raíz de las emociones que transmiten las composiciones de muchas de sus piezas.

Los violines, los profundos tonos de los contrabajos, y muy especialmente los instrumentos de viento personificaban entonces para mí toda la fuerza de las horas del crepúsculo. Vi todos mis colores en mi mente, estaban ante mis ojos. Líneas salvajes, casi enloquecidas se dibujaron frente a mí. -Wassily Kandinsky.

Por esta razón, si analizamos cuidadosamente la obra del pintor, es posible encontrar la semejanza a una composición musical. Especialmente podemos visualizarlo en una etapa en la que el autor se aleja del materialismo argumentativo que caracterizaba a la sociedad soviética y, en 1920, vuelve a Alemania como integrante y profesor de la Escuela de la Bauhaus, cerrada en 1933 tras la victoria Nazi.

En De lo espiritual en el arte, Kandinsky es capaz de definir la oposición entre los colores:

Los seis colores aparejados conforman las grandes antinomias que se organizan en un círculo, como una serpiente que se muerde la cola (símbolo del infinito y la eternidad) y abren las dos grandes posibilidades que, por las vibraciones que despiertan, se relacionan con determinados estados anímicos.

Caracterizado por su gran ingenio y sensibilidad para relacionar los aspectos visibles e invisibles, el artista fue capaz de aportar una definición sobre el sonido de cada color.

                                                                                                                                                 Composition VII, 1913 (Wassily Kandinsky)

LOS SONIDOS DE LOS COLORES SEGÚN KANDINSKY:

Naranja:
El color naranja refleja una sensación fuerte y radiante. Se trata de un tono grave capaz de transmitir vida. Un sonido semejante al de una campana o una viola.

Rojo:
El artista asegura que el color rojo le transmitía inquietud y una nostalgia alegre. Le recordaba a su infancia y a su feliz juventud, con un sonido similar a los tonos claros de un violín.

Amarillo:
El color amarillo irradia luz, sobresale por encima del cuadro e inquieta al espectador. En cuanto a su sonido, se escucharía similar a un clarín o una trompeta.

Verde:
Este color, según Kandinsky, evoca paz y calma, pareciéndose a aquellos tonos emitidos por un violín más profundos y tranquilos.

Violeta:
El violeta era concebido por Wassily como un color apagado y lento, de tal forma que lo relacionaba con la vejez y el luto. En cuanto a su sonido, se le relacionaba con la gaita y el fagot.

Azul:
Para el artista, el azul tiene un movimiento parecido al de un caracol dentro de su concha, lo veía como un color puro que podía ser comparado con un órgano, un violonchelo o una flauta.

Blanco:
Kandinsky hace referencia al blanco como un color que es capaz de ofrecer un mundo donde el color material se disuelve y desaparece para evocar una alegría pura. Estaba seguro de que el blanco se trataba de una pausa musical.

Negro:
Para Kandinsky el negro era el color más triste y apagado. Lo relacionaba de forma directa con el luto, la nada, y la noche. Su sonido era silencioso, como el blanco, pero en este caso tras la pausa se abría la oportunidad de comenzar otro mundo.