Monza 2020 muestra la Fórmula 1 que podría llegar en el futuro

Pierre Gasly en Monza 2020
El Gran Premio de Italia 2020 ha sido el más emocionante de la temporada. La pista de Monza es un claro ejemplo del posible futuro de la Fórmula 1, donde las diferencias no serán tan grandes y habrá más igualdad. Vuelta al espectáculo.

No nos engañemos, la historia de la Fórmula 1 se caracteriza por una alternancia entre dominios de escuderías. Ya sea Ferrari, Williams, McLaren o, en sus tiempos, Lotus, todas ellas han marcado una etapa importante de este deporte automovilístico, caracterizado por la emoción y la adrenalina. Sin embargo, tras el final del dominio de cuatro años de Red Bull allá por el 2014 y la inclusión del motor híbrido, Mercedes se ha erigido como la clara dominadora de los últimos seis años. La emoción y la adrenalina han quedado sustituidas por la monotonía y el aburrimiento.

Este año, las diferencias en parrilla son notables. Mercedes se ha mostrado dominante durante toda la temporada, mientras Red Bull trata de seguirle de cerca lo mejor que puede. El tercero en discordia debería ser Ferrari, pero está siendo una temporada para olvidar. En la zona media, McLaren está siendo la mejor, imponiéndose a Renault, Racing Point e, incluso la propia Ferrari. Entonces… ¿Qué ha hecho tan especial al Gran Premio de Monza 2020?

Monza 2020: La magia de la Fórmula 1 en estado puro

El Gran Premio de Italia de este 2020 ofreció un espectáculo increíble, lleno de emoción y que no obtuvo su resolución hasta la llegada a la bandera a cuadros. La adrenalina y la emoción regresaron por un fugaz momento, convirtiendo al evento en un momento mágico para pilotos como Gasly o el propio Carlos Sainz. En definitiva, el claro ejemplo de la igualdad en parrilla entre las escuderías de mitad de tabla.

El fin de semana en Monza comenzó como otro cualquiera, con Mercedes al frente y Ferrari hundiéndose, todavía más, en uno de sus territorios. Por su parte, Red Bull cerraba el viernes en 3 y 5 lugar en la primera tanda de prácticas, perdiendo en la segunda hasta el 5 y 14 lugar. Entre medias, McLaren mostró un mejor ritmo y una evolución conforme avanzaba la cita. En las últimas prácticas del sábado consiguieron situarse en 2 y 3 lugar, un espacio que parecía reservado para Red Bull. Durante la clasificación se confirmaron las malas sensaciones de Ferrari, pasando de una pole la campaña anterior a un 13º como mejor clasificación. Ambos Mercedes cumplieron su tarea, apropiándose de las dos primeras plazas, mientras que Sainz cerraba el podio, su mejor resultado desde Austria.

Revisando los resultados de la clasificación y comparándolo con otras carreras, todo apuntaba de nuevo a una nueva victoria para Mercedes. Sin embargo, la Fórmula 1 cuenta con la magia de que, en cualquier momento, algo puede suceder y el guion cambia drásticamente. Ya desde la salida, el ritmo de carrera de Bottas no parecía bueno, lo que permitió que estuviera desaparecido durante toda la carrera. Durante la primera parte, Hamilton dominó sin problemas, mientras detrás quedaban los McLaren de Sainz y Norris. Sin Vettel sobre pista por un problema de frenos, Ferrari volvía a depositar sus esperanzas en Leclerc una vez más.

En la vuelta 19, la magia de la Formula 1 comenzó a hacer efecto en Monza. Kevin Magnussen aparcó su Haas a la entrada del pit lane, lo que derivó en el despliegue de un coche de seguridad. Ante esta situación, Hamilton decidió realizar su parada, como ya había hecho en muchas otras ocasiones. Sin embargo, esta vez era el único en hacerlo. El piloto británico acababa de cometer un error impropio de él, porque el abandono de Magnussen supuso el cierre temporal del pit lane.

Al poco de reanudar la carrera, Leclerc perdió el control de su monoplaza y se estrelló contra el muro. Bandera roja en pista. La situación era la siguiente: Hamilton debía cumplir, al igual que Giovinazzi, una sanción por entrar cuando no se podía. Mercedes quedaba lejos de la victoria, Ferrari ya no estaba y Red Bull no encontró su ritmo en Monza. La carrera estaba en el mejor momento de su espectáculo.

Una nueva salida tuvo que realizarse en las vueltas que restaban para el final, donde la emoción y la tensión fueron las principales protagonistas. Gasly no tardó en hacerse con el primer lugar tras la sanción de Hamilton, mientras que Stroll arruinaba todas sus posibilidades en una salida de pista. Sainz, uno de los mejores colocados durante todo el fin de semana, iniciaba así una nueva remontada para intentar ganar la carrera. Sin embargo, al español le faltó una vuelta para pasar a un pletórico Gasly, victorioso por primera vez en su carrera en la Fórmula 1. El podio del Gran Premio de Italia lo completó Stroll. Todos ellos tienen en común la juventud y una larga trayectoria en el gran circo.

El ejemplo de lo que está por venir

Toda la emoción vivida en Monza, la igualdad y la tensión de esas últimas vueltas fueron posibles gracias a la tremenda igualdad que existe entre las escuderías que pelearon por la victoria. Imaginemos esta carrera como un ejemplo de lo que está por venir.

La nueva normativa de la F1 era vista por muchos como la revolución que se necesitaba. Pensada para 2021, se ha visto aplazada hasta 2022 por la pandemia. Ese es el año que muchos equipos se han fijado para desarrollar un nuevo monoplaza que se tendrá que ajustar a las nuevas reglas, las mismas que prometen una mayor igualdad y competitividad.

Este diseño deberá ser el estándar de todos los constructores a partir de 2022. Un cambio en la Fórmula 1 que busca recuperar la esencia de la emoción y la competitividad, al mismo tiempo que busca reducir las diferencias existentes en la parrilla. Monza ha sido un ejemplo claro de las posibilidades de una competición donde las distancias no son tan grandes y la emoción hasta el último giro está presente. Ojalá esta sea la Fórmula 1 del futuro, donde prime la emoción y el espectáculo sobre cuatro ruedas.