Género no binario: Orientación y sociabilización

¿Cómo es la orientación y sociabilización de una persona de género no binario? ¿Alguna vez te han surgido dudas?

¿Te has preguntado alguna vez cómo (¿cuál?) es la orientación sexual y la sociabilización de una persona de género no binario? ¿Te lían las etiquetas de orientación vs género? ¡Tranquila! De todo se sale. Excepto de Ikea. Nunca entres, huye.

 

Género no binario

Ya sabemos todas que el género no binario es una realidad, ¿verdad? Esperad, vamos a hacer un pequeño inciso.

A posibles lectores unga-unga: unir ‘trans’ y ‘enfermedad mental’ es muy de los 2000, vamos a seguir adelante, ¿si?

¡Dicho esto! Como resumimos en qué es eso del género no binario, el género no binario podría definirse como un término paraguas que recoge todas aquellas identidades que no se establecen en los extremos tradicionalmente conocidos como hombre o mujer. ¿A qué me refiero con eso de ‘término paraguas’? A que hay muchísimas identidades dentro de esta definición: genderfluid, bigénero, agénero, tercer sexo… Y, ¡sorpresa! Todas ellas son válidas (Habéis leído eso, ¿eh, unga-ungas?).

Ahora bien, ¿cómo es la orientación y sociabilización de una persona de género no binario?

Orientación y sociabilización

Es normal que nos surjan muchas dudas respecto a la orientación y la sociabilización de las personas no binarias. ¿A qué me refiero cuando hablo de estos dos términos? Te voy a poner un ejemplo que, por lo que sea, me es muy familiar.

Alguien (spoiler: click) que nace con vagina y que se le atribuye el sexo mujer. Crece hablándose en femenino, crece sociabilizándose como una mujer. A determinada edad, se da cuenta de que solo le atraen física y románticamente las mujeres, así que empieza a autodenominarse lesbiana. Con el paso del tiempo, se da cuenta de que ella misma no encaja en la etiqueta de mujer, sino que empieza a identificarse con un género no binario.

¿Qué hacemos, entonces? ¿Sigue siendo lesbiana? ¿No? ¿Tiene que dejar de hablarse en femenino? ¿Paniqueamos todas y damos vueltas en círculo gritando ayuda? Vale, vale, nos calmamos.

Venga, hay que dejarlo claro. Siempre, y leed esto con atención, siempre va a depender de la etiqueta con la que la persona vaya a sentirse más cómoda. ¿Eres género no binario, te hablas a ti misma en femenino, solo te atraen las mujeres y quieres autodenominarte lesbiana? Está bien. ¡Está bien!

Cuando eres bisexual, tu orientación quizás no va a darte tanto problema. No obstante, si eres hetero o eres homo, ¿cambias tu orientación? ¿La dejas tal cual? ¿Volvemos a paniquear y a dar vueltas? Escúchate a ti misma, y explórate hasta encontrar la etiqueta que más te represente, con la que más te sientes cómoda. La única opinión que importa es la tuya.

Siempre va a depender de la historia, de las vivencias y, como ya he dicho, aquella etiqueta con la que la persona se sienta mejor, más cercana y mejor representada.

 

Orientación y sociabilización para personas con mucha prisa

Si sabes que estás ante una persona de género no binario y no sabes cómo referirte a ella, pregúntale si prefiere que le hables en masculino, femenino o neutro. Su respeto le hará muy feliz, te lo aseguro.

Si sabes que estás ante una persona de género no binario y no sabes cómo se refiere a sí misma con respecto a su orientación sexual, pregúntale.

Si eres una persona de género no binario y no sabes si debes hablarte en femenino, masculino o género neutro, ten paciencia y descubre quién eres. Puedes probar con todos. Descubrirás cuál te hace sentir mejor. Recuerda que utilizar el femenino o el masculino no te hace menos nb, en absoluto.

Si eres una persona de género no binario y no sabes cuál es tu orientación, ten más paciencia y sigue descubriendo quién eres. Encontrarás la etiqueta que te haga sentirte mejor, solo tienes que darte tiempo y avanzar, poco a poco, en la definición de ti misma.

No es un proceso corto, no es un proceso fácil. Pero lo alcanzarás