¿Existe una burbuja con las plataformas de vídeo bajo demanda?

Mi andadura en Código Público empezó con un artículo sobre Netflix hace casi dos años. El éxito de esta plataforma ha sido rotundo. Su modelo ha sido tan exitoso que sus competidores no han tenido más remedio que emularlo. A día de hoy, el consumidor español puede abonarse a las siguientes plataformas de vídeo bajo demanda: Netflix, HBO España, Amazon Prime y Movistar +, Atresplayer Premium y mitele.es. Se estima que dicho catalogo se amplíe en los próximos meses con la llegada de las plataformas de Disney. Además, tanto Apple, Google como Facebook están trabajando para tener su propia plataforma. Visto este panorama, la pregunta es clara: ¿se está creando una burbuja en este mercado de las plataformas de vídeo bajo demanda?

El 21 de diciembre de 2010 el Congreso de los Diputados rechazó la conocida como «Ley Sinde». Esta ley concedía a una comisión la potestad de clausurar páginas en la que poder descargar contenido cultural no autorizado. Estamos todavía en la época en la que tanto los poderes gubernamentales como las empresas no eran capaces del poder de Internet. Por aquel entonces, la mayoría de españoles seguíamos las series extranjeras a través de Series Yonkis y Megavídeo con su límite de 72 minutos. Era la época de “La cultura es libre”.

Imagen 1. Y eso es lo que pasaba cuando superabas el límite de 72 minutos de Megavideo. Posiblemente, no habriamos podido ver del tirón el último capítulo de Juego de Tronos.

A pesar del rechazo de la «Ley Sinde», la lucha contra la piratería continuó con «Ley de Propiedad Industrial» de 2014. Gran parte del contenido pirateado era extranjero (estadounidense, concretamente). Estos países y otros organismos internaciones como la UE presionaron para endurecer la legislación española antipiratería. Por supuesto, dichos países también aumentaron su normativa para hacer frente a las páginas piratas. De este modo, tanto SeriesYonkis como Megaupload cerraron; misma suerte que han corrido las páginas que han buscado sustituirlas (series.ly, Pordede, etc.).

Imagen 2. Interfaz de series.ly. Juego de Tronos es una serie que se empezó a ver en estas páginas ilegales (2011) y ha terminado viéndose en la pagina oficial de HBO (2019)

Netflix se fundó en 1997 y, al principio, funcionaba de manera similar a un vídeoclub: tu elegías una película y ellos te la enviaban a casa. Si querías que te enviaran otra película, previamente, tenías que devolver la primera. Motivados por el éxito de Youtube y también de Megaupload decidieron adaptar su modelo: en vez de envíos físicos, vamos a permitir que el usuario pueda elegir en nuestra página qué película ver. Lo que pasó a partir de aquí ya lo sabemos. Las plataformas de vídeo bajo demanda han demostrado ser la gallina de los huevos de oro del mundo audiovisual y, a día de hoy, junto con Netflix, tenemos las empresas enumeradas en el párrafo primero deseosas porque nos abonemos a su plataforma.

A continuación, querido lector, vamos a calcular la cantidad de dinero al mes que tendría que abonar si desea tener todo el contenido posible. Para ello, vamos a crear una tabla en la que se recoja el coste anual de esta plataforma tanto en su modalidad más barata, esto es compartiendo la cuenta, como en su opción más cara.

Tabla 1. Precios de las plataformas tanto en su opción más barata (compartiéndola) como más cara.

Es decir, si usted, querido lector, desea tener todo el entretenimiento en su casa, deberá pagar, como mínimo, 222 euros. Todo ello sin contar con el coste anual de su tarifa de teléfono e Internet.

Salvo que se lo pueda permitir o decida invertir una parte importante de su sueldo en este tipo de entrenamiento, dicho mercado parece insostenible a largo precio. A priori, la ventaja la tienen las empresas ya consolidadas: son empresas que entraron en la expansión del mercado y en la mente del consumidor ya existe la relación empresa-mercado como ocurre con Ryanair en el mercado de las aerolíneas de bajo coste. Pasa con Netflix y con HBO. Especialmente la primera. Cuenta con gran poder que ha permitido afrontar el bajón en la calidad de sus producciones que ha sufrido recientemente. Amazon Prime lo tiene más difícil a pesar de contar con series interesantes en su catálogo pues su marca está asociada con la compra on-line.

El recorrido de empresas como Google, Apple TV o Facebook, a priori, parece corto. Salvo que consigan encadenar tres o cuatro pelotazos, dada las ofertas ya existentes, parece difícil que el consumidor les dé una oportunidad. Distinto es el caso de Disney +. Cuentan con una gran reputación, un amplio catáogo que abarca no solo sus producciones (PIXAR, las series de la ABC, Disney Channel, etc.) sino también las de FOX y las de Hulu. De esta forma, pueden lanzar de primeras una plataforma muy potente con producciones difíciles de resistirse como las de Star Wars, Los Simpson o Perdidos.

En mi opinión, la sostenibilidad de dicho mercado pasa por la integración. Esto es, que las distintas empresas se pongan de acuerdo para, por un mismo precio, tener acceso a dos o más plataformas. En este sentido, las operadoras pueden tener la última palabra. Si son capaces de ofrecer varias plataformas a un precio competitivo decantarán la mano invisible del mercado a unas compañías u a otras.