Deconstrucción para comenzar a construirnos

La vida es política. Hemos olvidado lo que significa una crisis humanitaria; es más, nos hemos olvidado de lo que es la humanidad.

¿Te imaginas irte de viaje y que no te dejen pasar la frontera por tu nacionalidad o aspecto físico? Turísticamente es imposible pensarlo. ¿Imaginas planear un viaje y que aparezca una pandemia mundial? Unas vacaciones que parecen ser un sueño, preparar la maleta y que, de repente, se fundan con un almizcle de frustración y tristeza. Coger tus maletas con todas tus pertenencias y volver a casa, sin viaje.

Miles de jóvenes en España actualmente tienen que volar desde casa a buscar un futuro mejor. Un viaje que, lejos de ser turístico, se convierte en un vuelo de supervivencia entre muchas otras cosas que hacen dejar a tu familia atrás. Buscar trabajo en Holanda, Bélgica, Alemania o Noruega como método de crecimiento personal obligado: algo que nos dice que España no está preparada para prosperar. Bien, puestos en un fondo de casos extremos, una vez llegas a aquel país, no sabes el idioma y debes aprenderlo. Debes hacerte a la cultura, al país, a la sociedad, y por supuesto, al nuevo método de trabajo con cada ley, cada punto que debes saber para poder rehacer tu vida. Suena difícil, pero más difícil es vivirlo.

 

Abriendo los ojos y mirando más allá de nuestro propio ombligo – que algún día nos marearemos de mirarnos tanto a nosotros mismos -, hay millones de personas que navegan mar adentro para crear una situación de protección para su familia. Pagar a mafias que te encubren para entrar ilegalmente en un país que no te va a querer y, probablemente, te expulsará una vez cumplas 18 años. Si eres menor, te enviarán a una casa de acogida viviendo con personas que no conoces y en un idioma que jamás has escuchado. Lo que se cuenta en https://codigopublico.com/opinion/ni-euros-ni-menas/ es una realidad que poco a poco se está normalizando, criminalizando a niños y niñas y dándoles la espalda, simplemente por encontrarnos dentro de unas fronteras nacionales con unas leyes específicas.

 

Y lo peor es que la deshumanización que se vive actualmente no repercute desde tan lejos, sino que la tenemos aquí al lado, debajo de nosotros: Marruecos. ¿Nadie se ha alarmado al saber que han utilizado a ciudadanos marroquíes como arma contra España? “Lanzar” a casi seis mil personas hacia las vallas de Ceuta no es más que una querella contra un país europeo que parece tener mejor calidad de vida que los vecinos africanos. Y son personas que llevan rascando esas vallas durante años porque para ellos sí es una vida próspera, y ahora solo juegan al ping pong entre gobiernos a ver quién puede más. 

 

La vida es política. Hemos olvidado lo que significa una crisis humanitaria; es más, nos hemos olvidado de lo que es la humanidad. El incidente de hace unos días en Marruecos no es más que un ataque entre países por el apoyo a algún aliado que no es de buen ver para el otro; en este caso, El Sáhara Occidental. No hay mejor artículo que lo explique que el que nos ofrece la BBC https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57160361. Es por esto que, un día más, los inocentes son los únicos que llevan la carga de cada guerra. Como Palestina. 

 

Una frontera es algo que divide países políticamente, pero hemos causado que también divida personas. El racismo y la xenofobia es alarmante, porque no hay nada más bonito que respetarse y aprender de cada cultura. Ahora que estás aquí, levanta de verdad la mirada y vuelve a pensar en quién tiene el privilegio. Emigrar a Europa no es tan difícil como una crisis humanitaria; una “fuga de cerebros” o una huida vital.

 

No hay nada como deconstruir tu condición cultural y económica para conocer a las personas que tienes a tu alrededor, porque como ya decía Ska-P, somos el 99%.