¿Elegir o que elijan por ti?

¿Sabes lo que es la formación sanitaria especializada? ¿Y los problemas que hay con la elección de plazas? Ahora te los contamos

¿Sabes lo que es la formación sanitaria especializada? ¿Has oído decir alguna vez que medicina es la carrera más larga porque dura diez años? Bueno, pues esto también pasa con algunos psicólogos, farmacéuticos, enfermeros, físicos, químicos y biólogos; y es por la formación sanitaria especializada, la «residencia».

La formación sanitaria especializada es un periodo de dos a cinco años en el que estudias, pero también trabajas. Estás en un hospital aprendiendo, y cogiendo la autonomía para poder, al terminar, ser tu mismo un profesional que no necesite ayuda ni supervisión.

Esto, en teoría. El año pasado, la formación sanitaria especializada ya fue noticia por la huelga MIR. Los residentes de Madrid fueron a la huelga para intentar ser considerados personal esencial. Y es que lo son. Si un día vas a urgencias a un hospital, probablemente te atienda un residente. A veces, incluso, si tu médico no está, la consulta puede pasarla su residente. Y, aunque tenga una persona en la consulta de al lado para preguntarle, está trabajando. Trabajando como uno más, muchas veces incluso más de lo que trabajan los médicos titulados.

Pero sin tener los mismos derechos. Por ejemplo, si un residente está de baja o deja la plaza, no se le sustituye. Es decir, que su trabajo pasa a estar repartido entre los demás. Vamos, que si en vez de 10 hay 9 u 8 o 7, pues toca a repartir más carga de trabajo para cada uno de los que quedan. Esto fue lo que sucedió el año pasado: al retrasarse la elección de plazas hasta septiembre, durante 3 meses faltó toda una promoción de residentes, lo que supone la cuarta parte del total. Y claro, sin contratar a nadie para que hiciera el trabajo que faltaba por hacer. Una situación que llevó a la huelga, y consiguió una mejora de las condiciones.

La residencia ha sido siempre un periodo en el que ha habido que conseguir derechos que pueden parecer fundamentales. Por ejemplo, hasta hace quince años, las guardias no se libraban. Es decir, trabajabas veinticuatro horas seguidas y después tenías que pasar otras siete horas de planta de hospital o de consulta. ¿Te dejarías diagnosticar por un médico que lleva más de veinticuatro horas sin dormir? Pues eso sucedía hasta que se consiguió tener derecho a irte a descansar después de haber trabajado un día entero.

La protesta de ahora es diferente, pero no por ello menos importante. La cuestión es la siguiente: en la era preCovid, la plaza para hacer la especialidad se escogía en el ministerio de Sanidad. Allí iban llamando y tu, entre lo que quedaba disponible, elegías qué especialidad querías y en qué hospital. El año pasado se planteó un modelo telemático en el que, cada día, elegías las opciones que querías por orden entre las que quedaban disponibles. Es decir, que sabiendo lo que quedaba disponible de la sesión anterior, tu elegías plazas sabiendo que tenías entre 0 y 150 personas delante de ti. Esto se llevó a juicio y se dejó un modelo semipresencial, es decir, que podías elegir entre coger tu plaza telemáticamente o acudir al ministerio a escogerla.

Como no hay nada que no pueda empeorar, este año se han superado. Han decidido que las plazas deben escogerse tipo «selectividad». es decir, que tu tienes un plazo para pensar en todo lo que te gustaría hacer, ponerlo en una lista y mandarlo. Y después un programa te ordena y te dice dónde vas a pasar lso próximos años de tu vida.

¿Te imaginas ordenar setecientas plazas en función de lo que prefieres? ¿Serías capaz de saber exactamente qué es lo que prefieres? Es cierto que, presencialmente, te puedes equivocar, pero realmente si eliges antes, a lo mejor no pones todas las opciones que te gustarían, bien porque piensas que no te va a llegar, o bien porque es imposible recorrerte España entera preguntando cómo es hacer en cada hospital la formación sanitaria especializada. Con una elección diaria sabías que, al menos, si te llamaba la atención algo en el último momento, podías llamar a ese hospital para ver cómo era pero, así ¿llamarías a treinta hospitales?.

Otras cuestión es qué hacer si tu elección depende de la de otra persona. Es decir, para mucha gente es más importante vivir en la misma ciudad que su pareja que escoger uno u otro hospital. En estos casos, antes podías esperar y coger ambos la plaza a la vez, una vez que supierais dónde podáis encajar los dos. es verdad que pierdes el turno que te tocaría, pero a cambio obtienes lo que quieres.

Además queda un problema por resolver: todos sabemos que los medios informáticos del ministerio no son los mejores. La página se carga mal, a veces te cambia la especialidad que estás buscando y otras, de repente, no te deja seleccionar una plaza. Además, se trata de un sistema completamente opaco, en el que, en realidad, nunca vas a saber si realmente la persna que ha cogido tu priemra opción ha sacado más número que tu, o si algún tipo de error informático (o hackeo) ha hecho que te quedes sin la plaza que querías.

Visto lo visto, ¿te sentirías cómodo eligiendo así? Yo, sinceramente no.