Domingo 28 de abril de 2019. El PSOE gana contundentemente las elecciones generales duplicando el resultado de su inmediato competidor, el PP. Por si fuera poco, una mayoría de partidos de izquierdas podrían sostener al PSOE durante los próximos 4 años en el Gobierno. Ahora sí, los socialistas podrán gobernar España con mayoría suficiente para volver a aplicar medidas de izquierdas desde el Gobierno de la nación.

Sin embargo, a pesar del triunfalismo que muchos manifestamos el domingo, esto no debería haber hecho sino empezar. En el año 2004, Zapatero ganaba las elecciones generales. Durante las celebraciones nocturnas de ese 14 de marzo en la calle Ferraz de Madrid, un nutrido grupo de jóvenes empezó a gritar: “¡No nos falles!”. A pesar de ello, Zapatero nos falló. Y es que durante los próximos cuatro años, el PSOE se enfrenta a la difícil encrucijada de demostrarle a tantos y tantos votantes desencantados que el pasado domingo, tras años sin votar, decidieron volver a confiar en esta opción política que su voto no ha sido simplemente un instrumento para detener a la ultraderecha en España, sino un revulsivo que permita construir un país mejor para todos.

Aunque todavía queda por definir qué Gobierno se va a formar y quiénes serán los apoyos parlamentarios, todo parece apuntar que el PSOE gobernará en minoría con un Gabinete conformado por socialistas e independientes progresistas sostenido desde el Parlamento por Podemos y otras opciones políticas nacionalistas y de izquierdas. Pero una vez formado Gobierno y establecidas las principales alianzas parlamentarias, ¿cuáles son las principales prioridades que el nuevo equipo debería afrontar?

Dos son, desde mi punto de vista, los retos que Sánchez y sus Ministros deberían abordar sin mayor dilación. El primero de ellos debe ser garantizar, a todos los españoles y en cualquier lugar del país, el acceso a una vivienda asequible y adecuada que permita a los jóvenes emanciparse, y a los hogares mantener una adecuada planificación familiar que no les obligue a retrasar la edad de tener hijos hasta la cuarentena. Para ello, se hace preciso obtener consignación presupuestaria suficiente que permita la construcción de un importante parque de viviendas en alquiler asequible así como la continuación de las políticas de vivienda pública en propiedad que muchas Comunidades Autónomas ya tienen en marcha.

El segundo punto prioritario que es necesario abordar hace referencia al mercado laboral. El Gobierno debe fomentar un mercado laboral que continúe su crecimiento no sólo a través de la creación de nuevos empleos que hagan disminuir la todavía abultada tasa de paro sino velar porque dicho empleo creado sea duradero y de calidad. Para ello, es necesario continuar no sólo con la subida sostenida del salario mínimo interprofesional, sino que resulta preciso lograr un crecimiento salarial reconocido en los convenios colectivos que alcance a una mayoría de trabajadores. Por otra parte, urge adaptar la legislación laboral a nuevos conceptos tales como los permisos por paternidad y maternidad, la conciliación familiar o el teletrabajo.

Además, España debe seguir avanzando en las líneas que han hecho de nuestra ya no tan joven democracia, uno de los mejores países del mundo para vivir. Por una parte, debemos seguir reclamando de nuestras autoridades una conquista progresiva de derechos y libertades fundamentales para los colectivos LGTBI así como continuar el incesante trabajo en materia de igualdad, campo en el que todavía queda mucho por hacer.

Y no es posible olvidarse de otros dos ámbitos: la educación y la sanidad. En el primero de ellos, debe trabajarse por lograr un sistema educativo no sólo basado en el estudio memorístico sino en la aplicación de la razón, la conexión de las Universidades, de sus programas de estudio y las líneas de investigación con la Sociedad que nos rodea y el mundo de la Empresa. Además, durante los próximos cuatro años debería empezar la aplicación y desarrollo de la malograda Ley de Dependencia, un motor necesario y con potencial para nuestra tercera edad que no ha gozado durante todos estos años de consignación presupuestaria suficiente para el cuidado de la tercera edad en un país cada vez más envejecido.

En definitiva, cuatro años por delante no parecen suficientes para satisfacer todos los retos que el país tiene por delante, lo que no debería impedir que se empezara a trabajar decididamente en la mayoría de puntos que he querido resumir en este humilde artículo. Y es que esta legislatura debería definir la España en la que vamos a vivir los próximos quince o veinte años. ¡Pedro, no nos falles! Haz que, todo esto, también pase.

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